Conferencia Global sobre Atención Primaria de Salud Declaración de Astaná

Dr. Hermenegildo Marcos Carreras, Representante Nacional de la sección de Médicos de Atención Primaria Rural de la OMC

La OMS y UNICEF tiene en sus agendas de los próximos meses de mayo y de septiembre, respectivamente, refrendar la “Declaración de Astaná”. Astaná es una ciudad moderna que ha sido transformada por uno de los proyectos más grandes y caros del mundo, financiado por el petróleo y la minería. Está situada en una estepa semidesértica en el centro-norte de Kazajistán de la que es su capital y a donde fue esta trasladada desde Alma-Ata (la actual Almatý) en 1998.

El pasado mes de octubre el Gobierno de Kazajistán, la OMS y UNICEF organizaron conjuntamente la ”Conferencia Global sobre Atención Primaria de Salud” que contó con 1.200 asistentes de 193 países, incluidos jefes de Estado, ministros de salud, de finanzas, de educación y de bienestar social además de ONG, investigadores, profesionales de la salud y líderes juveniles. El objetivo fue respaldar la Declaración de Astaná, para renovar el compromiso de desarrollar una Atención Primaria centrada en las personas y en base a los principios de la declaración de Alma-Ata para fortalecerla como paso esencial hacia la cobertura sanitaria universal.

En palabras del por entonces primer ministro de Kazajistán, Bakhytzhan Sagintayev, “la nueva declaración refleja las obligaciones de los países, las personas, las comunidades, los sistemas de atención de salud y los socios para lograr una vida más saludable a través de la Atención Primaria de Salud sostenible”.

Llama la atención el escepticismo de la mayoría de los profesionales de salud, que consideran que el nuevo documento es menos cerrado, coherente y concreto que el de Alma-Ata, y que asistieron en gran medida como simples espectadores, mientras que las intervenciones estuvieron monopolizadas por monólogos de políticos que, en ocasiones, dejaron entrever un nulo conocimiento de los que es la AP. Sólo manifestaciones como “El momento de la AP es ahora y no podemos volver a fallar” de Carissa Ettienne, directora de la Organización Panamericana de Salud originaron la aprobación por unanimidad entre los profesionales.

De su contenido cabe destacar que comprende varios apartados que incluyen recomendaciones sociopolíticas, referencias a aspectos tecnológicos, y financieros, además de emplear una expresión tan de moda como “empoderamiento” de individuos y comunidades, además de hacer un llamamiento a la implicación de las organizaciones con intereses en la Atención Primaria de Salud.

Como aspectos positivos se puede destacar la mención a garantizar la cobertura en zonas rurales, remotas y aisladas, y la necesidad de invertir en formación, fidelización y retribuciones adecuadas.

Sin embargo, bajo este envoltorio, subyacen dos formas de entender la AP, los que la consideran como un derecho y aquellos que la perciben principalmente como un bien de consumo más.

El documento fue precedido de una fase de consultas y solicitud de aportaciones de profesionales y organizaciones como la Wonca, que enviaron cientos de propuestas, entre ellas algunas que hacían referencia al médico de familia como pilar fundamental de la AP, pero ninguna de ellas apareció en el borrador final. Ante estos hechos es necesario que desde organizaciones como la OMC y desde sus Vocalías Nacionales de AP se inste a la delegación española ante la OMS y la UNICEF a que se recoja en el documento final la importancia capital del médico de familia en la Atención Primaria de Salud.

https://www.who.int/docs/default-source/primary-health/declaration/gcphc-declaration-sp.pdf