Dr. Ignacio Sevilla: De las realidades a los retos de la Atención Primera en la crisis de la COVID-19. ¿Qué hemos aprendido?

En la crisis de la COVID-19, la Atención Primaria ha demostrado estar a la altura de las circunstancias y convertirse en un muro de contención logrando evitar que muchos pacientes en estadios moderados o leves tuviesen que ser atendidos en los centros hospitalarios y, por tanto, aumentar el riesgo de contagio; una realidad incontestable que nadie pone en duda y que ha evitado el colapso del sistema sanitario. Es hora de analizar como, pese a las deficiencias de recursos y personal de la Atención Primaria desde hace años, ha sido posible dar esta respuesta alabada, incluso, por las autoridades sanitarias y sociedades científicas de nuestro país. Una vez más, las carencias que arrastra la AP se han suplido con el esfuerzo y el trabajo en equipo de sus profesionales, que han sabido gestionar la demanda de un enorme flujo de pacientes de una manera diferente y en unas condiciones excepcionales. En esta emergencia sanitaria, la coordinación entre los diferentes dispositivos, niveles y profesionales implicados ha sido clave. Ni los hospitales ni los centros de campaña por sí mismos podrían haber hecho frente a la pandemia.

 

Además, el papel esencial que ha desempeñado la AP en el abordaje de la pandemia por COVID-19 se ha debido al acceso rápido y efectivo al sistema sanitario a través del empleo del teléfono, las videoconsultas e Internet; canales de comunicación que ya existían, pero que han permitido el seguimiento de los casos confirmados y la identificación precoz de otros estableciendo medidas de protección de personas cercanas. Asimismo, el carácter de longitudinalidad de la AP es otro de sus valor a tener en cuenta. Los profesionales de la primaria conocen a sus pacientes y sus circunstancias sociales, familiares, profesionales. Son expertos en la continuidad de la atención de las personas. Y, por último, se ha evidenciado que los centros de AP son quienes deberán seguir prestando todos los servicios frente a las comorbilidades que puedan presentar cada paciente y que determinen su pronóstico.

 

Por lo tanto, gracias a la coordinación, accesibilidad, longitudinalidad y atención integral, que caracterizan y han caracterizado a la Atención Primaria en esta crisis sanitaria, podemos plantearnos la necesidad de reforzar su posición en el futuro ante posibles rebrotes o de un recrudecimiento de la pandemia. Para ello, es imprescindible plantearnos elaborar un plan específico que ensayemos previamente y en el que nos marquemos una serie de medidas imprescindibles tales como el cuidado de los profesionales con las medidas de prevención adecuadas. En esta crisis, los sanitarios nos hemos jugado la vida debido a la escasez de recursos materiales o no homologados debidamente. Dentro de este plan, debemos promover una campaña de educación para la salud en la que impliquemos más a la población, haciéndolos corresponables de su propia salud. Y, sin duda, un plan en el que prioricemos en el cuidado de la salud de nuestros mayores. Estos son, a mi juicio, los retos a los que tenemos que enfrentarnos; aunque el desafío fundamental es y seguirá siendo el mantenimiento y fortalecimiento de la AP para poder proteger la salud de la población y reducir su mortalidad en el contexto de la pandemia por COVID-19.

Dr. Ignacio Sevilla, vocal de Atención Primaria del Colegio de Médicos de Madrid y autor de esta tribuna de opinión.