Dr. Marlasca: “Transformación neurológica alterocapacitativa”

Dr. Manuel María Ortega Marlasca. Médico de Familia y “superviviente” en la gestión.

Sin ningún pudor, pongo en público conocimiento mi imposibilidad manifiesta de poder entender una situación que sufren los Médicos de Familia (MF). A poco que os lo presente, todos podréis entender mi diatriba.

Hasta el momento, nadie me ha podido explicar de una forma seria, razonada y con argumentos los motivos por los que un MF no puede realizar muchas pruebas complementarias cuando se encuentra en su consulta de su centro de salud y el mismo profesional sí se le permite hacerlo cuando trabaja en el servicio de urgencias de un hospital.

Suponemos que esta misma persona no sufre ningún tipo de tratamiento ni imposición de manos que le capacita para ello cuando sale de su consulta y se dirige al hospital. Al menos eso pienso yo. Además, no repasa ningún libro ni manual rápido por el camino que le permita tener mayor sapiencia, y por tanto, mayor capacitación para el desempeño profesional.

Si bien esta descripción inicial sería con un elemento de mejoría o de superación profesional, en el caso que saliera del hospital y se dirigiera al centro de salud, sufriría una disminución en sus capacitaciones desde el punto de vista teórico, y por tanto, ello le induciría a no poder solicitar todas esas pruebas que en el hospital ha podido y que en Atención Primaria no se le autoriza o posibilita. Igual que las pruebas, se podrían describir las derivaciones a algunas especialidades o incluso medicamentos. Aquí se origina el nuevo vocablo: alterocapacitativo…. Puedes evolucionar e involucionar dependiendo de dónde te dirijas y de donde provengas.

 

Pero este hecho, puede ser incluso más frustrante cuando nos fijamos en su aplicación a un Médico Residente. Al mismo se le presenta la misma situación casi a diario, y con el agravante asociado de no tener completada su formación, cosa que no le acontece a su tutor. Entiendo por tanto, que no debería ser por tanto, una limitación por la formación de cada uno. El desencadenante del mal no es otro que el lugar donde se trabaja, creo.


Esta realidad no es reciente, pues ya hace años, un colega me contó como harto de esta situación, se fue a hacer una guardia a urgencias hospitalaria con el único objetivo de poder solicitar allí todo lo que no le permitían en su centro de salud. Por ello, al empezar la guardia se dedicó a solicitar todo lo que no le permitían solicitar a sus pacientes. Su lista parece que no era corta, pues lo acumuló durante un tiempo antes de la guardia. Posteriormente se dedicó por completo a cumplir su acuerdo laboral con su guardia. Desconozco si estas guardias las realizó a partir de entonces con cierta periodicidad para satisfacer sus necesidades profesionales y dar la mejor asistencia a sus pacientes, pero resulta cuando menos depresivógeno, ver como solo puedes hacer las cosas bien si te cargas una guardia hospitalaria.

 

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