Dra. Macarena Bravo: “La dificultad de la conciliación de la vida familiar a pesar de la telemedicina”

Dra.  Macarena Bravo Morales, Médico de Familia de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de Ciudad Real.

La actual pandemia por covid-19 ha modificado nuestra forma de trabajar, el desarrollo improvisado de la telemedicina y el teletrabajo, conceptos impensables hace tan solo unos meses, se ha comprobado que son posibles, a pesar de haberse realizado sin una meditada coordinación, el trabajo ha salido adelante.

Los sanitarios llevamos años intentando conciliar, pero en el campo de la medicina este concepto parecía imposible, nadie daba el paso a poderlo instaurar.

La conciliación en medicina es hoy en día una realidad y por mi experiencia, nos hemos visto obligadas a prescindir de contratos laborales o tener que prescindir de la lactancia para poder continuar trabajando. Decían entonces que la telemedicina no era solución para poder resolver la conciliación de la vida familiar, la única posibilidad era  renunciar al trabajo, renunciar a la lactancia o estar con mi familia. Pero esto también afecta a la solución de continuidad laboral del médico enfermo, Por ejemplo, ¿por qué un médico con una fractura de tobillo no puede seguir atendiendo las consultas no presenciales de los pacientes por teletrabajo o por teleconsulta?

Pero partimos de que medicina no solo contempla las consultas médicas sino también el trabajo de oficina, por desgracia el exceso de burocratización, resta en las consultas del Médico de Familia mucho tiempo a la atención al paciente, para resolver trámites administrativos (ambulancias, receta electrónica del paciente crónico, informes de bienestar social, teleasistencia, dependencia, ingreso en residencias sociosanitarias, certificados de salud oficiales...). Sin embargo, el concepto de la teleconsulta parace más evidente para otros profesionales sanitarios, aunque tampoco en este tipo de actividad, más burocrática que asistencial, se está realizando.

Las administraciones públicas presumen de la posibilidad de que un trabajador se pueda adherir al teletrabajo, de buscar la conciliación de la vida familiar de sus empleados, pero una vez pasado el primer brote de esta pandemia, demuestran que es mera publicidad. Las administraciones públicas, ante la búsqueda de “nueva normalidad de la pandemia” exigen que sus trabajadores con una actividad no presencial o asistencial, tengan que seguir acudiendo a sus puestos de trabajo, en vez de promocionar el teletrabajo, con el riesgo de infectarse al compartir despachos con otros compañeros, favoreciendo un nuevo colapso hospitalario y arriesgarse a contagiar de forma inútil a algún miembro de sus familia, pudiendo limitar por aislamiento el trabajo de su cónyuge, la asistencia al colegio de sus hijos, o el cuidado de sus padres y/o abuelos, incrementando aún más el gasto sanitario y aumentado la crisis económica.

Lo lamentable es que en circunstancias imperativas de salud pública, las administraciones no son capaces de implantar el teletrabajo, para poder facilitar la conciliación y evitar el aumento de contagios. En una época en la que la ausencia de sanitarios es una realidad en todo el territorio nacional, hay muchas actividades de tipo administrativas, incluidas consultas telefónicas, que pueden ser resueltas desde un médico que está en su hogar atendiendo a través de su ordenador, resolviendo esta actividad complementaria, consiguiendo que el médico que puede desempeñar una actividad presencial atienda pacientes y el médico que no la pueda desarrollar resuelva trámites administrativos como receta electrónica, informes, resultados de pruebas complementarias, consultas telefónicas… evitando el colapso asistencial en los centros sanitarios.

Las grandes empresas, como por ejemplo Apple, tienen el máximo rendimiento de sus trabajadores, a costa de conseguir una adecuada conciliación de su vida familiar y su tiempo libre, tan solo se buscan objetivos al final de proyecto, en un tiempo concreto, sus trabajadores se reparten el tiempo y desempeñan su trabajo en función de sus necesidades y conciliación de la vida familiar, y consiguen excelentes resultados a nivel su empresa. ¿Cuándo aprenderán las administraciones públicas a motivar a sus trabajadores? El día que lo intenten se llevarán una grata sorpresa en la consecución de resultados.