122. Informe del Grupo de Alto Nivel sobre Libre Circulación de Pacientes en la UE

Los sistemas sanitarios y las políticas en materia de salud están más interrelacionados que nunca. Ello se debe a muchos factores, como la libre circulación de los pacientes y los profesionales (favorecida por sentencias del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas), las expectativas públicas comunes en toda Europa, la difusión de nuevas tecnologías y técnicas médicas a través de la tecnología de la información, y la próxima ampliación de la Unión.

Pacientes

Esta mayor interconexión plantea muchas cuestiones de política sanitaria, como:

  • La calidad de la asistencia transfronteriza y el acceso a la misma.
  • Los requisitos de información para los pacientes, los profesionales de la salud y los responsables de las políticas.
  • El alcance de la cooperación en materia de salud.
  • La forma de conciliar las políticas nacionales con las obligaciones europeas en general.

Aunque, según el artículo 152 del Tratado, la acción comunitaria en el ámbito de la salud pública debe respetar plenamente las responsabilidades de los Estados miembros con respecto a la organización y prestación de servicios sanitarios y asistencia médica, otros avances (tales como los relativos al mercado interior), tienen un impacto sobre los sistemas sanitarios. En este sentido, el Consejo de Ministros de la UE ha llegado a la conclusión de que es necesario reforzar la cooperación para promover oportunidades de acceso a una asistencia sanitaria de gran calidad al tiempo que se mantiene la sostenibilidad financiera de los sistemas de asistencia sanitaria en la Unión Europea.

Con este motivo se creó el Grupo de Alto Nivel sobre Libre Circulación de Pacientes, que ha presentado su informe de conclusiones en diciembre de 2003. En sus trabajos han participado los Ministros de Sanidad de los Estados miembros y también una serie de organizaciones internacionales entre las que se encuentra el Comité Permanente de Médicos Europeos, CPME.

En este informe se realizan diecinueve recomendaciones en relación con cinco ámbitos principales:

  • Cooperación europea para aprovechar mejor los recursos, que incluya cuestiones como los derechos y los deberes de los pacientes; las actividades tendentes a facilitar el intercambio de la capacidad disponible potencial y a facilitar la cooperación en las regiones fronterizas; centros europeos de referencia, y la evaluación de la tecnología médica.
  • Información para los pacientes, los profesionales y los prestadores de servicios sanitarios que incluya un marco estratégico de iniciativas de información que contemple cuestiones como las políticas en materia de sanidad, los sistemas sanitarios, la vigilancia sanitaria, las soluciones tecnológicas, el control de la calidad, la privacidad, la gestión de expedientes, la libertad de información y la protección de datos.
  • Acceso a la asistencia sanitaria y calidad de la misma, que incluya temas como la mejora del conocimiento sobre estas dos cuestiones y el análisis del impacto de las actividades europeas sobre el acceso y la calidad.
  • Conciliar los objetivos nacionales con las obligaciones europeas, incluyendo cuestiones como la mejora de la seguridad jurídica, el desarrollo de un mecanismo permanente para apoyar la cooperación europea en el ámbito de la asistencia sanitaria y hacer un seguimiento del impacto de la UE sobre los sistemas sanitarios.
  • La salud y los fondos de cohesión y fondos estructurales, con miras a facilitar la inclusión de inversiones en sanidad, el desarrollo de infraestructuras sanitarias y el desarrollo de capacidades como ámbitos prioritarios de financiación en el marco de los instrumentos financieros de la Comunidad.

Se han planteado muchas situaciones distintas, tanto positivas como negativas, a las que podría dar lugar un contexto más europeo para el desarrollo de los sistemas sanitarios. Algunos consideran que una mayor libertad de circulación supone una amenaza para la viabilidad de los sistemas sanitarios, ya que una de las razones de los límites históricos de la movilidad de los pacientes es ayudar a controlar los costes (un asunto clave en todos los sistemas sanitarios de la UE) y permitir una planificación eficaz. Otros han imaginado una influencia más positiva merced a una mayor capacidad de elección y de acceso para los pacientes, y a una mayor colaboración e interacción que permita compartir los recursos y las mejores prácticas.

Por tanto, el reto consiste en elaborar una política europea en este ámbito que permita avanzar hacia los resultados más positivos posibles, al mismo tiempo que se respeta la responsabilidad nacional sobre los sistemas sanitarios.

La Comisión tiene intención de presentar propuestas que respondan a estas recomendaciones en una comunicación en primavera de 2004.