II Jornada de Médicos Rurales en Madrid

El pasado  8 de Marzo, coincidiendo con la celebración del día de la mujer trabajadora, el Colegio Oficial de Médicos de Madrid organizó la Segunda Jornada de Médicos Rurales con el objetivo de poner en común diferentes formas de actuar de los centros de salud rurales de Madrid.

De los aproximadamente 6.000 médicos de Atención Primaria que ejercemos en Madrid sólo un 7% lo hacemos en el medio rural, con unas particularidades que son desconocidas en el entorno urbano y que, a pesar de ser menos adversas que en otros territorios más despoblados y extensos, merecen encuentros específicos para compartir experiencias y acercarnos entre los compañeros.

La pertinencia de este tipo de jornadas es indiscutible: además de ponernos cara y permitir conocernos, sirven para hablar de experiencias y proyectos que se están llevando a cabo en los diferentes centros, para comentar los problemas específicos de los que ejercemos en el medio rural. Este año hemos tenido la oportunidad de conocer formas de actuación de otras Comunidades Autónomas gracias a ponentes que han venido a contarnos los puntos de vista de los que trabajan fuera de Madrid. Además, gracias al boca a boca, compañeros de otras provincias quisieron acompañarnos y acercarse al ICOMEM a debatir de forma muy constructiva, lo que nos ha hecho reflexionar en la organización de los próximos años que pretendemos se extienda entre los compañeros del resto del país y se conviertan en un hito anual en el calendario.

Las Jornadas estuvieron divididas en tres mesas de debate en las que se trataron los siguientes temas:

1) Dificultades para la formación en los centros de salud rurales.

2) Autonomía de gestión en los centros rurales.

3) Lo rural como salida laboral para los jóvenes médicos de familia.

En la primera mesa los ponentes debatieron las dificultades que los centros rurales tienen para ser elegidos por los residentes para su formación (lejanía, mala comunicación, formación hospitalocentrista), y no solo para la realización de la rotación rural. Para el debate se presentaron 4 ponencias con los puntos de vista de una médico de un servicio de atención rural, una jefa de estudios madrileña, un residente de tercer año de medicina de familia y una jefa de estudios de la unidad docente de Tarragona. Se compartieron impresiones y experiencias, y, en línea del trabajo del Grupo AP y Universidad, se concluyó que es imprescindible que se comience a hablar de Atención Primaria desde la Universidad, y, lo más importante, que durante el periodo formativo del MIR el residente pase más tiempo en el centro de salud que en el Hospital.

La segunda Mesa trató el tema de la Autonomía de Gestión en los centros de salud con los puntos de vista de una directora de Centro Rural, de la Gerencia de Atención Primaria y de una médico de Huesca en cuyo centro tienen un alto nivel de autogestión favorecido por su gerencia. Se incidió en la dificultad para encontrar suplentes médicos y para cubrir plazas en el medio rural, y se alertó de la situación que se aproxima en los próximos años con la jubilación de muchos compañeros. Este tema se trata en profundidad en el documento AP2025. Además, se abrió un debate interesante en torno a dos temas que debemos reflexionar para un futuro próximo: primero, la necesidad de potenciar los recursos sociales para garantizar la equidad en salud; y segundo, plantearnos si el sistema se puede permitir que un profesional médico pase más de un tercio de su jornada laboral conduciendo entre los diferentes pueblos.

La tercera Mesa se dirigió a los Jóvenes Médicos de Familia, con ponencias que exponían las alternativas laborales que se ofrecen en el medio rural tanto en la urgencia médica extra-hospitalaria (médico de los servicios de atención rural), como médico de Atención Primaria en los equipos y consultorios. Hablando de estos temas contamos con la presencia de una médico de familia enamorada del medio rural con más tablas, de dos médicas jóvenes que trabajan en un SAR, de dos médicas jóvenes que trabajan en dos consultorios locales y, finalmente, de un médico de cabecera de dos pueblos de Toledo.

Como  conclusión, la puesta en común y el debate entre profesionales deben potenciarse desde los Colegios, invitando a los diferentes actores interesados. Las nuevas tecnologías van a permitir globalizar este tipo de iniciativas, pero no van a sustituir el contacto personal que pretendemos desde Madrid hacer extensivo a más provincias.