Encuentro del Presidente de la República Saharaui y el presidente de la OMC

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El Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Abdelaziz, recibió, el pasado fin de semana, a la delegación española, encabezada por el presidente de la OMC, Dr. Juan José Rodriguez Sendin, que visitó los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf (Argelia) para realizar proyectos de cooperación sanitaria.
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Mohamed Abdelaziz, que además de presidente de la RASD es también secretario general del Frente Polisario, agradeció a toda la delegación española el esfuerzo de su visita y colaboración que "alimenta y refuerza el lazo histórico entre el pueblo saharaui el pueblo español" y expresó su confianza plena en el "apoyo de los profesionales españoles en la formación y ejercicio profesional de los médicos y profesionales sanitarios saharauis".

El Dr. Rodriguez Sendin, quien junto con la delegación española hizo una inmersión por los centros sanitarios -dispensarios, hospitales provinciales y nacionales- y también por centros educativos, de discapacitados, asociaciones de mujeres, de familiares de presos y víctimas de minas a raíz del conflicto armado con Marruecos y Mauritania, expresó al Presidente de la RASD su apoyo y cooperación en materia sanitaria.

En este encuentro, el presidente de la OMC y de la Fundación Red de Colegios Médicos Solidarios (FRCOMS) manifestó su admiración por el pueblo saharaui que, tras 40 años de exilio en Argelia, donde vive de la cooperación y ayuda humanitaria internacional, "ha sido capaz de garantizar la educación, la sanidad y la justicia a toda la población" en los campamentos de refugiados en Tindouf (Argelia) y en los territorios liberados y destacó el trabajo de la mujer en la estructura social del Sahara occidental.

Tras poner de manifiesto que "nos sentimos muy próximos al pueblo saharaui", el Dr. Rodriguez Sendin explicó al Presidente de la RASD su compromiso de potenciar "con hechos concretos el recién creado Colegio de Médicos, la profesión médica y la mejor sanidad". "Nos ocupamos -dijo- de valores humanos y podemos ayudar a la formación de sus médicos y ajustarnos a las necesidades y a la realidad saharaui".

La delegación de la OMC viajó con un grupo de médicos y docentes que trabajan desde hace seis años en la Alianza Sahara Salud cuyo objetivo es mejorar la situación sanitaria de los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf (Argelia). Esta alianza cuenta con el apoyo de la SEMG Solidaria (Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia); la SEPAR Solidaria (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) y la Universidad Autónoma de Madrid, junto con el Ministerio de Salud de la RASD.

La delegación española estuvo integrada, por parte de la OMC, por los presidentes de los colegios de Médicos de Cantabria y Navarra, doctores Tomás Cobos y Teresa Fortun, ambos patronos de la FRCOMS. Por parte de la SEMG, viajó su presidente, Dr. Benjamín Abarca; y el presidente de SEMG Solidaria, Dr. Manuel Solla. A ellos se sumaron los doctores Manuel de Beza, Aquilino Vázquez y Roberto Fernández, quienes impartieron a los sanitarios saharauis diversos talleres de ecografía y electro cardiología. Además, viajaron también un médico interno residente, una enfermera, dos profesores de la Universidad Autónoma de Madrid y un equipo audiovisual con el objetivo de realizar un documental socio-sanitario que refleje la realidad saharaui.

La agenda de tres días de visita, del 30 de octubre al 1 de noviembre, incluyó encuentros con 5 ministros de la RASD: Sanidad, Mohamed Lamin Dadi; Cooperación, Brahim Mujtar; Educación, Mariam Salek; Cultura, Jadiya Hamdi, y de la Función Pública, Kira Bulahi, y los gobernadores de las wilayas (provincias) de Esmara y Auserd, Ada Ahmaim y Salek Baba Hasana. Todos ellos expusieron la realidad del pueblo saharaui y expresaron su decepción porque ningún gobierno español haya sabido superar el vacío jurídico del pueblo saharaui desde 1975. Por el contrario, mostraron su agradecimiento al pueblo español por la solidaridad mostrada durante estos 40 años de exilio a través de proyectos de cooperación y ayuda humanitaria, aunque expresaron también su preocupación por la reducción de esta ayuda desde que comenzó la crisis.

También mantuvieron encuentros con profesionales sanitarios del dispensario de la daira (poblado) de Hauza; del hospital regional de la wilaya de Esmara; del Hospital Nacional y del Hospital Militar, en los que se puso de manifiesto las precarias condiciones de de salud que atraviesa la población y que están generando actualmente problemas de anemia y desnutrición.

Garantizar los medicamentos esenciales y consolidar los programas preventivos y asistenciales, entre ellos, la vacunación contra la hepatitis y la vacuna triple vírica, así como la asistencia sanitaria en patologías generales como la diabetes, las infecciones renales o el asma, son las prioridad del Gobierno saharaui para una población que vive de la cooperación y ayuda humanitaria y a la que la asistencia sanitaria gratuita y obligatoria alcanza al 86% de la población. Otras realidades sanitarias como son los diabéticos, celiacos o hipertensos, viven en un callejón oscuro, en el que los medicamentos son difíciles de transportar y mantener en un lugar donde apenas llega la luz y los paneles solares solo producen energía para unas horas.

La visita a una guardería, a un colegio de atención primaria y secundaria y a un colegio de minusválidos fueron otras de las visitas de la delegación española que recibió información de primera mano de los progresos educativos, desde que las mujeres se hicieron cargo de la educación, mientras los hombres participaban en la guerra. De las clases de los primeros años al aire libre o en Jaimas, se ha pasado a ofrecer una educación garantizada a todos los niños en todas las etapas: desde los 3 años de educación preparatoria, a los 5 de primaria, 4 de secundaria y 3 de preuniversitaria. Y todo ello a pesar de la carencia también de material escolar y formación de maestros. Una formación a la que tienen las mismas posibilidades los hombres que las mujeres.

En el encuentro de la delegación española con la Unión Nacional de Mujeres Saharauis se puso de manifiesto, precisamente, el papel que han jugado las mujeres saharauis en la construcción del Estado, en especial, en la dirección de los campamentos, con un sacrificio y aguante digno de estudio, según se puso de manifiesto. A pesar de sus tradiciones y el uso del Melhfa (túnica con la que se cubren el cuerpo, la cabeza e incluso el rostro), existe la igualdad entre el hombre y la mujer, fruto tal vez de la necesidad de asumir el mando de la política en los campamentos mientras los hombres estuvieron combatiendo contra Marruecos y Mauritania durante más de dieciséis años.

La delegación española mantuvo también un encuentro con la Asociación de Familiares de presos y desaparecidos, que se preguntan por las más de 150 personas de las que aún se desconoce su paradero tras el alto el fuego. Y con la Asociación Saharaui de Víctimas de Minas anti persona, anticarro, de racimo y restos de guerra, de las que hay registradas 1.500 afectados entre paralíticos, amputados y lesionados con heridas diversas. Actualmente, se calcula que existen unos 10 millones de minas delante del muro que construyó Marruecos, de más de 1.700 kilómetros de largo.

El Museo Nacional de Bujdor y el Museo de la Guerra fueron otras de las visitas de la delegación española. En ambos se explica con detalle la historia del pueblo saharaui, en especial, desde que en 1973 iniciase su proceso de autodeterminación tras casi un siglo de colonización española, al éxodo en 1975 de la población hacia Tindouf como consecuencia de la invasión marroquí y mauritana; el conflicto armado durante más de 16 años con ambos países por parte del Frente Polisario; el alto el fuego de 1991 tras la mediación de Naciones Unidas; la construcción del muro por parte del Gobierno marroquí y, finalmente, el actual bloqueo del proceso de libre determinación.

El último día de estancia y con anterioridad al encuentro con el Presidente de la RASD, la delegación española hizo una excursión por el desierto para ver de cerca lo que los saharauis denominan "el muro de la vergüenza", construido por Marruecos entre 1980 y 1987 y que, a lo largo de 1.700 kilómetros divide el Sahara oriental y el occidental en una especie de Apartheid similar al de Sudáfrica en su día. Según los saharauis, este muro tiene un coste de mantenimiento de 4 millones de euros diarios. Más de 160.000 soldados marroquíes vigilan desde el otro lado, mientras el pueblo saharaui espera una solución política que no termina de llegar y sueñan con que algún día la historia de este muro tenga el mismo final que el de Berlín. Mientras, la RASD, que ha sido reconocida por más de ochenta países de África e Iberoamérica, continua con su fase de lucha pacífica conocida como la "Intifada de la Independencia" esperando la autodeterminación y volver algún día a su tierra.