La OMC presenta la Guía de buena práctica clínica en abordaje del tabaquismo

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Jesús Aguirre y Francisco Toquero

Presentación de la guía. Jesús Aguirre (izq), vicepresidente de la OMC, y Francisco Toquero, vicesecretario

La Organización Médica Colegial (OMC) ha presentado hoy la Guía de buena práctica clínica en abordaje del tabaquismo, editada conjuntamente con el Ministerio de Sanidad. Este manual pretende ayudar a los médicos a establecer estrategias de intervención en consulta que permitan ayudar a los fumadores a dejar el hábito y la adicción, así como prevenir el consumo del tabaco en la sociedad, que, en palabras de los expertos, supone el problema sanitario que mayor mortalidad y morbilidad causa en España.

Para los representantes colegiales, la extensión de la conducta de fumar tanto en varones como en mujeres no se explicaría sin la fuerte presión del mercado y de todas las técnicas de publicidad, patrocinio y promoción directa e indirecta del tabaco.

170.000 nuevos fumadores cada año

Según estudios recogidos en la guía, en nuestro país cada año comienzan a fumar alrededor de 170.000 jóvenes, una conducta que hay “que evaluar y en la que influyen motivaciones, creencias, expectativas y desviaciones conductuales”, afirman los responsables de la OMC.

En la obra presentada hoy se pone de manifiesto que la adicción al tabaco es “una epidemia de considerables consecuencias y supone, por tanto, un reto sanitario de proporciones gigantescas”. De hecho, el 16 % de las muertes ocurridas cada año en España se deben al tabaco, además de ser causa directa de numerosos cánceres, enfermedades cardiovasculares y procesos respiratorios crónicos.

Consejo del médico

La única forma de atajar esta epidemia es a través de la “intervención mínima” en las consultas de atención primaria, en donde el consejo básico del médico motive al fumador. En España sólo el 30 ó 40% de los fumadores son aconsejados por sus médicos de cabecera. Afirma Francisco Toquero, vicesecretario de la OMC y coordinador de la guía, que “motivar a dejar de fumar a los pacientes atendidos en consulta es una parte central e inherente a las tareas de un profesional sanitario”.

Un profesional que tiene que utilizar una serie de estrategias, entre las que se encuentran: ofrecer consejos efectivos en los que se identifique claramente el problema, eliminar los obstáculos a los que se enfrenta el fumador para dejar de fumar, ofrecer alternativas, disminuir la deseabilidad identificando los incentivos positivos que llevan al fumador a continuar con su adición para anularlos o compensarlos, practicar la empatía, ofrecer feedback como una tarea motivacional en la que el fumador exprese sus inquietudes o preocupaciones por dejar de fumar, aclarar los objetivos del cambio de conducta y ofrecer ayuda activa para decidir abandonar el tabaco.

Estrategias de intervención intensivas

guía

Otras alternativas que se presentan a los profesionales en esta guía son las denominadas estrategias de intervención intensivas, en donde se establece un protocolo con seis o siete visitas de ayuda para dejar de fumar. La primera de ellas sería el día antes de dejar de fumar, le seguiría otra visita a los tres u ocho días de iniciar la deshabituación, denominada “fase de euforia”, otra visita a los quince días denominada “fase de duelo”, a la que le seguiría la “fase de normalización”, la “fase de consolidación” y, finalmente, el seguimiento al año de dejar de fumar.

En el texto se explican los objetivos y las técnicas para programas terapéuticos de grupo, así como las terapias sustitutivas de la nicotina. En definitiva, afirman los responsables de la OMC, se trata de proporcionar al médico un “manual ágil y práctico” para realizar intervenciones precisas y efectivas ante una “enfermedad adictiva crónica”, cuyos costes para el Sistema Nacional de Salud, en el año 2005, se situaron en los 6.870 millones de euros”.

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