La trazabilidad del medicamento es una asignatura pendiente

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Para poder garantizar el control universal de los medicamentos, desde su producción hasta el consumo, así como la seguridad de los mismos para el paciente, es necesaria la identificación individual en cada momento y esto no es posible en la actualidad. La Jornada sobre “Uso racional del medicamento”, celebrada en la sede del Consejo General de Colegios de Médicos, ha puesto especial énfasis en la necesaria trazabilidad de los medicamentos.

Juan José Rodríguez Sendín

Juan José Rodríguez
Sendín, secretario general
del CGCOM

La jornada de análisis sobre “Uso racional del medicamento” celebrada en la sede del Consejo General de Colegios de Médicos, quizás debería haberse titulado “¿Qué podemos hacer para mejorar el Uso racional del medicamento?”, según planteó en la inauguración el doctor Juan José Rodríguez Sendín, secretario general de la Organización Médica Colegial.

Se refirió en su intervención a los problemas que se derivan de “su uso indebido, la banalización, las campañas para aumentar su consumo fuera de control, la venta fraudulenta o la falta de control total de principio a fin de cada envase de medicamento, tal como sería deseable”.

Si ya la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1985 se refería al Uso racional del medicamento como “la prescripción correcta para un determinado paciente, en el momento oportuno, a la dosis adecuada y con la debida consideración de los costes” no pasa esto de ser un enunciado lleno de indeterminaciones. Así cabe preguntarse ¿qué es lo correcto para el enfermo, o lo adecuado en las dosis, o lo oportuno en el tiempo? Y la respuesta, según ha afirmado Rodríguez Sendín no puede ser más clara: “Nadie más que cada médico, frente a cada paciente, puede indicarlo”.

Según refleja nuestra actual ordenación, el único profesional capacitado y autorizado por la sociedad para acercarse al enfermo, diagnosticar su enfermedad y tratarla, según las particulares circunstancias de cada paciente, es el médico y sin embargo, como apunta Rodríguez Sendín “quieren jugar a prescribir racionalmente muchos más agentes”.

Importancia de la trazabilidad

En este marco, la trazabilidad del medicamento que permita identificar el camino recorrido por cada envase y asegurar que el paciente toma el medicamento que le ha prescrito el médico, sigue siendo una asignatura pendiente en nuestro país.

“La trazabilidad no es posible en España porque no podemos identificar de principio a fin el camino de un envase concreto de un fármaco”, señala Rodríguez Sendín, para quien en este asunto “estamos igual que hace cinco años” y resalta que la preocupación por encontrar el sistema más perfecto hace que hasta ahora no hayamos tenido ninguno.

Si como se ha dicho en este encuentro “lo ideal es que el médico prescriba, se dispense lo que ha prescrito y el paciente lo tome” es preciso arbitrar cuántas medidas sean necesarias para conseguirlo. Debe mantenerse, a tal fin, el principio de liberad de prescripción junto con una inalterabilidad en la dispensación.

Nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS) está excesivamente abierto y se necesitan medidas que le protejan del mal uso del mismo, por lo que hay que “redistribuir las responsabilidades y el sentido económico de las cargas que soporta”, destaca Rodríguez Sendín, para quien el SNS debe reconocer que “los médicos son conscientes de la trascendencia de sus decisiones, tanto para la salud de sus pacientes como para la economía nacional y en consecuencia el SNS así los debe considerar y tratar”.

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