La prevención debe estar sometida a los mismos criterios que cualquier otra práctica médica

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La Organización Médica Colegial celebró ayer en Madrid el "Foro sobre ética de las medidas de protección de la población contra la Gripe A" y anunció la celebración de una nueva jornada de análisis, reflexión y valoración de todo lo que está pasando para esta próxima primavera. Para el presidente de la OMC es necesario "hacerse preguntas y mantener –desde la independencia- un espacio libre de opinión"

Alfonso Jiménez Palacios y Juan José Rodríguez Sendín

Alfonso Jiménez Palacios y Juan José Rodríguez Sendín

En la inauguración de esta jornada, el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín, destacó que “la prevención tiene que estar sometida a los mismos criterios que cualquier otra práctica médica” y convocó a una nueva jornada a celebrar esta próxima primavera “para analizar con mayor sosiego todo lo que está pasando”. Reconoció que, a grandes rasgos, la Administración sanitaria lo está habiendo bien pero eso no quita para analizarlo con mayor detenimiento una vez haya pasado, a fin de mejorar lo que sea mejorable.

Por lo que se refiere al papel de la OMC como es el de “regular y controlar la profesión” incidió en que eso también incluye “hacerse preguntas y mantener un espacio libre de opinión”. Además esto es necesario hacerlo desde la independencia y teniendo en cuenta que “lo sustancial es hacerlo pensando en el paciente y en el Sistema Nacional de Salud”.

Reclamó también “transparencia y publicidad” a la hora de informar y opinar y pidió a la Administración que busque siempre el beneficio del paciente por encima de cualquier otro interés.

Es imprescindible la colaboración entre el mundo científico y el profesional

El director general de Farmacia y Productos Sanitarios, Alfonso Jiménez Palacios, acogió muy positivamente el anuncio de esa jornada de reflexión ya “esto hay que hacerlo con objetividad y eso incluye frialdad, por lo que la primavera será un buen momento”.

En su exposición, el representante del ministerio de Sanidad y Política Social, comentó que siempre habrá crisis y que, en el caso de las sanitarias, aspectos como la incertidumbre y el interés informativos son claves en su desarrollo, añadiendo que “los procesos de toma de decisión son my complejos pero la evidencia científica y el conocimiento tienen que ser la base para tomar decisiones acertadas y, por supuesto, desde un punto de vista ético”.

Foro sobre ética de las medidas de protección de la población contra la Gripe A

El Dr. Jerónimo Fernández Torrente (centro), vicesecretario de la OMC, actuó de moderador de esta jornada

Para Jiménez Palacios, lo más importante es conseguir una buena colaboración entre el mundo científico y profesional, “es clave que ambos vayan de la mano para conseguir que el ciudadano confíe en las pautas que se le dan”, comentó. Y en este marco, añadió que hay que tener en cuenta la ética “para que las decisiones que se tomen sean las más adecuadas para proteger la salud de la población”.

Entre otros aspectos, citó que esta crisis nos ha dejado dos buenos ejemplos como son la transparencia “pactada” con los medios de comunicación para mantener unos canales de información permanente con ellos y la coordinación territorial, que calificó como “clara y notable”.

Hay que dar respuesta a las preguntas que se hacen los ciudadanos

El moderador de esta jornada, el Dr. Jerónimo Fernández Torrente, vicesecretario de la Organización Médica Colegial, destacó el papel de la OMC para “crear inteligencia ética y médica al servicio del ciudadano” ya que “queremos ciudadanos responsables y bien informados”.

Jornadas como la presente sirven para “dar respuesta a las preguntas que se hacen los ciudadanos”, comentó al comienzo de la mesa de debate en la que un panel de cuatro expertos, los Dres. Rogelio Altisent, profesor de Bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, Andreu Segura, presidente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, Fernando Malmierca, vicepresidente de Atención Primaria de la Asociación Española de Pediatría y Mónica Lalanda, médico de urgencias y periodista, pasaron a debatir y valorar desde el punto de vista de la ética, las actuaciones llevadas a cabo hasta el momento por todos los agentes sociales en torno a la Gripe A.

No se deben convertir los riesgos en enfermedades

La intervención de un experto en bioética sirvió de marco a esta jornada, algo más necesario si cabe puesto que “dentro de la bioética, la prevención ha sido una de las áreas menos tratadas” según expuso Rogelio Altisent. Por consiguiente quiso diferenciar desde el principio las diferencias existentes entre los distintos tipos de medicina (preventiva, curativa y paliativa), “cuando se confunden sus prioridades es cuando nos lleva a conflictos éticos”, señaló.

En el caso concreto de la medicina preventiva, explicó que “se caracteriza por la anticipación, pero es algo más” –continuó- “el simple hecho del diagnóstico temprano no justifica la intervención si no somos capaces de modificar la progresión de la enfermedad y sus consecuencias (calidad de vida, mortalidad, etc.)”.

También se refirió a las diferencias existentes según esta medicina preventiva la solicite el paciente o la recomiende el profesional. En este último caso, hay que “tener evidencia científica de que el paciente se va a beneficiar de la misma”, y a eso hay que añadir el análisis “coste/efectividad” por una cuestión de equidad y justicia social ya que los recursos siempre son limitados.

Asistentes a la Jornada de Ética de la prevención de la Gripe A

Asistentes a la Jornada

Finalmente se refirió al exceso de medicalización de la vida actual y a la tendencia de convertir los riesgos en enfermedades”, algo de lo que se aprovechan tanto las compañías de todo tipo (“el mercado de los sanos es mucho más amplio que el de los enfermos”) como los partidos políticos que, en muchas ocasiones “toman decisiones parlamentarias como resultado de luchas políticas y no basadas en la evidencia científica”.

En el caso concreto de la gripe A reconoció que a día de hoy “aún hay muchas dudas y muchos médicos y pacientes esperando que se les aclaren” y pidió que no se practique una “política sanitaria defensiva” sino que se anteponga siempre el interés del paciente si lo que se quiere es fortalecer la confianza social.

Las recomendaciones actuales son lógicas pero hay que ser respetuosos con las dudas

Para el Dr. Fernando Malmierca, hay que buscar siempre ese equilibrio necesario entre riesgo y solución y desde luego “ser respetuosos con las dudas”. En el caso concreto de los niños, la Asociación Española de Pediatría ha recomendado la vacunación de mayores de seis meses que tengan factores de riesgo, pero no así en los niños sanos. Valoró muy positivamente el hecho de que, al menos esta vez, haya habido coordinación entre las Comunidades Autónomas y señaló que “las recomendaciones actuales parecen lógicas en este momento, aunque la situación es cambiable, por lo que es necesario un seguimiento”, por lo que también coincidió en lo oportuno de la propuesta de la OMC de organizar en abril una nueva jornada de análisis.

Por su parte, Andreu Segura recordó que “hay efectos adversos que siempre deben ser inferiores al objetivo de salud que se persigue” y en esto también hay “una responsabilidad política muy clara”. Tal como comentó, nunca debemos olvidar que la muerte y la enfermedad son consustanciales al ser humano y no podemos escapar a ellas, no son pues algo opcional; sin embargo “en los países ricos el catastrofismo vende muy bien” por lo que apeló a los medios de comunicación a su cuota de responsabilidad en este tema y a los médicos a que “no hagan mal uso de los antivirales en su consulta privada”.

Si se quitase el apellido “A” a esta gripe, se acabaría el debate

Mónica Lalanda comentó en plan irónico y a título personal que esta gripe ha llegado en muy buen momento, justo cuando hay una crisis económica mundial y por tanto cubre una función de “pantalla de humo para desviar la atención”. Sin embargo añadió que con sólo quitarle el apellido “A” se acabaría el debate y pidió a los médicos que la llamen simplemente “gripe”.

Respecto a las dudas que muchos aún se plantean reconoció que “es legítimo hacerse preguntas” y tomó como base, a modo de ejemplo, una página pública del gobierno de Estados Unidos en la que se indica que hay 310 estudios de seguimiento de esta vacuna y sólo dos de ellos finalizados, por lo que aún quedan muchas por resolver.

A título individual, y en relación a la polémica de si deben o no vacunarse los médicos, volvió a insistir en que esta es una gripe benigna (4.500 fallecimientos registrados frente a más de 250.000 de la gripe del año anterior, es decir, sólo un 2% de mortalidad frente a aquella) y que los médicos no son más contagiosos para la población que el resto de las personas con las que conviven o comparten espacios públicos. Finalmente añadió que cada año sólo un 5 a 10% de los médicos suele enfermar de gripe -con unos niveles de vacunación del 35%- y que si ahora se infectaran 1 de cada 3 médicos, y todos a la vez, no pasaría nada, es decir, no quedaría desasistida la población, puesto que la situación sería la misma que tenemos todos los años durante las vacaciones del mes de agosto.

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