Se ha generado una cultura de fe absoluta en el poder de los especialistas

La medicina moderna se ha desorientado por culpa de la fantasía de especializarse y acceder a procedimientos y tecnologías fascinantes en detrimento del papel central que debería jugar la Atención Primaria. La profesión médica alerta que la fragmentación de la asistencia sanitaria entre diferentes servicios y niveles asistenciales puede ser incompatible con una buena atención a los pacientes crónicos

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Jacinto Batiz, Mª Milagros Arrieta, Mª Teresa Fortón, Juan Luis González, Javier Rocafort, Ricardo Ginestal.

Es bien sabido que la medicina y los sistemas sanitarios no han sabido responder adecuadamente al cambio demográfico y epidemiológico que marca el paso al envejecimiento, la cronicidad y la co-morbilidad. Por ello, en la mesa sobre “Nuevos retos asistenciales” celebrada en el marco del “II Congreso de la Profesión Médica”, la presidenta del Colegio de Médicos de La Rioja, Inmaculada Martínez Torre, señaló que es necesario dar una respuesta profesional a estos cambios que se están produciendo. “La profesión debe liderar esta respuesta”, afirmó.

José Conde, jefe del servicio de Nefrología del Hospital Virgen de la Salud de Toledo, alertó sobre el hecho de que “España es el primer país de la OCDE en frecuentación de visita al médico” y que el actual patrón de asistencia sanitaria especializada está produciendo una situación de desamparo en el paciente, quien –al ir pasando de un especialista a otro- no sabe al final quién es realmente “su médico”. Comentó igualmente que “se ha promovido la productividad cuantitativa” y se ha generado “una cultura de fe infundada de poder absoluto de los especialistas”.

Como planteaba José Ramón Repullo, jefe del Departamento de Planificación y Economía de la salud, del Instituto de salud Carlos III, en la reflexión preliminar de esta mesa, “los sistemas públicos de salud no han sido capaces de cambiar las reglas del juego: un sistema sanitario pensado para atender procesos agudos y bien acotados, que es cada vez más hostil y dañino para los pacientes que buscan respuestas más integradas y razonables”. Reclamaba, por tanto, una estrategia compartida para prestar “atención a la cronicidad y al paciente frágil y pluripatológico”.

Por su parte, Verónica Casado, presidenta de la CNE de Medicina familiar y Comunitaria, destacó que “los crónicos son un horizonte muy importante para los médicos de este país” haciendo ver que el envejecimiento “ocasiona también más necesidades sociosanitarias”.

Para ilustrar esta realidad apuntó que “el medio natural del paciente es su domicilio” y –frente a la actual tendencia de centrarlo todo en la atención especializada- es el médico de Atención Primaria el que debe estar en todo momento con el paciente y para ello las nuevas tecnologías se han simplificado y están a su alcance.

A pesar de que siempre se habla de la Atención Primaria como “la función central del sistema sanitario”, la verdad es que sólo se le destina el 14% del gasto, un porcentaje menor aún que el de hace unos años en que llegó a estar en el 18%. Además, expuso la necesidad de la toma del control de la gestión por los profesionales, el problema de la masificación que no deja hacer prevención y la necesidad de una mayor presencia en la Universidad para mejorar el prestigio profesional y social que corresponde a este nivel asistencial.

En el coloquio intervinieron también Salvador Galán, secretario del Colegio de Médicos de Granada y Josep Fumadó, Representante nacional de Atención Primaria Rural de la OMC. Se puso de manifiesto en el transcurso de esta mesa que tanto la medicina como los sistemas sanitarios perseveran obstinadamente en el paradigma actual de respuesta asistencial, buscando el virtuosismo de unos procedimientos tecnológicos más que en una atención integrada y, entre medias de todo ello se ha ido olvidando al paciente.

Afortunadamente, “las tecnologías de la información y comunicación están abriendo posibilidades de enfoques más amplios y longitudinales para la atención médica” y sobre todo, se empieza a ver cómo las instituciones colegiales “están liderando un cambio real de la profesión”.

En definitiva, y tras las votaciones efectuadas sobre este tema en el congreso, la profesión médica se mostró coincidente en que:

  1. El actual modelo asistencial no responde ni evoluciona al mismo ritmo que las necesidades sociales demandan.
  2. La atención al paciente crónico es el principal problema del SNS y el desfase entre lo que hacemos y lo que se necesita será cada vez mayor si no se desarrollan políticas activas de reforma.
  3. De no tomarse medidas, las consecuencias para el paciente crónico pueden ser dramáticas.
  4. La fragmentación de la asistencia sanitaria entre diferentes servicios y niveles asistenciales puede ser incompatible con una buena atención a los pacientes crónicos.
  5. Es necesario un nuevo marco organizativo y la integración entre primaria y especializada, con seguimiento organizado, incluyendo los servicios sociales.

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