Acabar con la privatización partidaria de los puestos de responsabilidad es el camino hacia el buen gobierno del SNS

La integridad y la honestidad en el comportamiento de las personas que están al frente de las organizaciones sanitarias es la piedra angular de lo que se ha dado en llamar "buen gobierno de las instituciones sanitarias", es por ello que, según expertos, hay acabar con la "privatización partidaria" de los puestos de responsabilidad en la Sanidad, para emprender el camino hacia ese buen gobierno

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De izda. a dcha., los doctores Vidal, Aliende, Orfila, De Teresa, Oteo,
Urigoitia y Freire.

Al igual que sucede con la definición de salud en relación a la enfermedad, la expresión buen gobierno alcanza todo su significado y valor al contrastarlo con su contrario “el mal gobierno”. Trasladándolo al ámbito sanitario, la raíz de ese “mal gobierno” se encuentra, sin duda, en la ocupación partidaria y discrecional, como botín electoral, de todos los cargos de responsabilidad, desde gerentes a jefes de servicio, pasando por directores, por poner un ejemplo. Esta reflexión preliminar efectuada por el doctor José Manuel Freire, jefe del Departamento Internacional de la Escuela Nacional de Sanidad, constituyó la base de una de las mesas redondas, celebradas en el II Congreso de la Profesión Médica, que bajo el título “Criterios para el buen gobierno de centros e instituciones sanitarias”, reunió a un conjunto de expertos para debatir este novedoso tema.

En torno a este acto participaron además del citado doctor Freire, los doctores José I. Vidal, presidente del Colegio de Médicos de Lugo, coordinador del módulo que incluyó esta Mesa; Javier de Teresa, presidente del Colegio de Médicos de Granada (moderador); Luis Ángel Oteo, jefe del Dpto. de Desarrollo Directivo y de Gestión de Servicios Sanitarios, de la Escuela Nacional de Sanidad (relator); Jaime Orfila, director del Máster en Dirección y Organización de Hospitales (discursor); además de Kepa Urigoitia, presidente del Colegio de Médicos de Álava y Juan José Aliende, presidente del Colegio de Médicos de Burgos que lanzaron una serie de preguntas a la Mesa.

Así, "acabar con la privatización partidaria de los puestos de responsabilidad en la Sanidad es una obligación de la ética democrática", tal como se señaló en el transcurso de esta Mesa Redonda. Y es que, como comentó, el doctor Oteo, "el mayor exponente de vulnerabilidad de una institución sanitaria se presenta cuando deja de ser confiable y respetada, es decir, cuando reclina su reputación ante la sociedad y ante sus ciudadanos". En este contexto, como se planteó, la propia profesión médica no puede dejar de reclamar una política sanitara basada no sólo en la evidencia de lo que funciona sino también en los valores de la transparencia democrática y la ética de los servicios públicos".

Como señaló el doctor Freire, en un momento de su intervención, "En todo tipo de organizaciones sanitarias bien públicas o privadas, el médico tiene como deber fundamental los pacientes". Este experto de la Escuela Nacional de Sanidad, comentó que recientemente, ha tenido la oportunidad de poder analizar cómo está organizado el trabajo médico en los sistemas europeos que más se parecen al sistema español. "Lo que he podido comprobar en todos estos sitios, fundamentalmente, en los que lo hacen mejor, es la preocupación explícita que hay por garantizar la independencia de los médicos en relación a los intereses que no sean los de los pacientes".

A juicio del doctor Oteo, las estructuras más jerarquizadas "no son las mejores organizaciones ni las más apropiadas para conseguir mayor valor añadido en términos de salud". Por tanto, el reto está en tender a organizaciones más transversales, más horizontalizadas, "en las que podamos crear otro de los elementos de identidad de nuestra profesión".

Mayor implicación de los profesionales

El doctor Jaime Orfila se mostró convencido de que para el buen gobierno de las organizaciones hay que apostar por la implicación de los profesionales médicos a tres niveles. Macro, mediante el aumento de la representatividad de la OMC y de los Consejos Autonómicos de Colegios en los órganos de decisión y participación de los respectivos Servicios de Salud. A nivel meso, fomentando las habilidades directivas de los médicos, para lo cual se debería plantear la creación de un área estable de formación para líderes de opinión de gestión clínica y bioética. Por último, a nivel micro, aumentando la participación del médico de a pie en consejos, juntas, comisiones clínicas, etc., puesto que como bien se recoje en la LOPS, "el médico contribuirá a reforzar el papel de la profesión y de la organización sanitaria".

El doctor Oteo se mostró convencido de que es necesario enfatizar que la autoridad sanitaria debe reconocer el papel nuclear de la profesión médica en el sistema sanitario, y también en lo concerniente a la organización y gestión de los Servicios de Salud. Por ello, como propone, "integrar en un formato, en una doctrina política reformista, el nuevo profesionalismo médico es uno de los principales desafíos a los que se enfrenta el proceso de modernización sanitaria en España".

Conclusiones

Al debate suscitado por este importante tema le siguieron las opiniones de los asistentes a este acto tomadas a través de un nuevo sistema interactivo que permite recogerlas instantáneamente. De las mismas se desprende que los profesionales están totalmente de acuerdo en que es necesario transferir capacidad de gobierno a los médicos para dotarles de libertad clínica responsable.

Asimismo, se mostraron totalmente de acuerdo en que para lograr una mayor implicación de la profesión médica con el sistema sanitario es necesario reorientar el gobierno de los centros y servicios sanitarios con los valores del profesionalismo médico y con los nuevos compromisos que reclama la sociedad actual.

Por otra parte, se recordó que la OMC, en 2005, formuló un decálogo de recomendaciones para la mejora del gobierno de los centros, y que sigue de plena vigencia, ante lo cual los congresistas instaron a que se lleve este debate al conjunto de la Sanidad, a los actores sociales y a la agenda política.

Sobre las consecuencias que la ocupación partidaria y discrecional de los cargos de responsabilidad en los centros puedan tener se señalaron tres: provoca desprofesionalización, pérdida de autoridad y desprestigio de la gestión sanitaria; es origen y falta de transparencia y de rendición de cuentas; y causa desmotivación profesional, ineficiencia y pérdidas de calidad.

Para finalizar se planteó que el proceso actual de la OMC para reforzar y actualizar los valores del profesionalismo junto con la ejemplaridad de la profesión médica y su alta valoración por la ciudadanía le otorgan legitimidad social para reclamar, tal como respondieron los encuestados, que las instituciones y centros sanitarios españoles sean gobernados por Consejos/Juntas/Patronatos; y para que respondan los gestores profesionales con transparencia, redición de cuentas y asesoramiento profesional.

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