La OMC presenta una Guía de Urgencias en el Centro de Salud Rural como ayuda a los médicos en situaciones críticas

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En el entorno rural, los médicos tienen que afrontar situaciones difíciles, como el shock, una amputación, una reacción anafiláctica o un parto precipitado. Para ayudar a los profesionales a estas y otras situaciones críticas a las que tienen que enfrentarse de manera aislada y con escasos recursos materiales y humanos, la Organización Médica Colegial (OMC) ha presentado la Guía de Urgencias en el Centro de Salud Rural, un manual sencillo que da respuesta a situaciones críticas y para las que los grandes tratados de medicina solo sirven a medias desde el punto de vista práctico, porque no se puede llevar a cabo todo lo que recogen.

Descripción

En el entorno rural, los médicos tienen que afrontar situaciones difíciles, como el shock, una amputación, una reacción anafiláctica o un parto precipitado. Para ayudar a los profesionales a estas y otras situaciones críticas a las que tienen que enfrentarse de manera aislada y con escasos recursos materiales y humanos, la Organización Médica Colegial (OMC) ha presentado la Guía de Urgencias en el Centro de Salud Rural, un manual sencillo que da respuesta a situaciones críticas y para las que los grandes tratados de medicina solo sirven a medias desde el punto de vista práctico, porque no se puede llevar a cabo todo lo que recogen.

La Guía de Buena Práctica Clínica en Urgencias en el Centro de Salud Rural ha contado con la colaboración de nueve profesionales sanitarios, autores de la obra: Dr José María Borrel Martínez (Centro de Salud de Ayerbe) y Dr. Enrique Capella Callaved (CSAR de Fraga), ambos también coordinadores de la obra; Nieves Doz Saura (ATS en el Hosp. Sagrado Corazón de Huesca), Dra. Natividad Gavín Anglada (Centro de Salud de Graus), Dr José Javier Gracia Zuriguel (Centro de Salud de Graus), María Jesús Malo Burillo (ATS 061 Aragón), Antonio Millán Soler (ATS Centro de Salud de Graus), Dra. Rosa María Pérez Pérez (Forense en Lleida) y Dr. Esteban Sanmartin Sánchez (Centro de Salud Monzón Rural).

Los doctores José María Borrel, Enrique Capella y Esteban Sanmartín fueron los autores encargos de presentar esta guía en un acto que estuvo presidido por el presidente de la OMC, Dr. Rodríguez Sendín, el tesorero de la OMC, José María Rodríguez Vicente y el vocal nacional de médicos de atención primaria rural, Josep Fumadó.

El Dr. Rodríguez Sendín habló de los médicos de atención primeria en zonas rurales, algo que conoce muy bien por experiencia. “Hay que tener –dijo- una pasta especial, algunos le llaman vocación; yo creo que es una pasta personal para moverse con tanta variabilidad de patologías para las que no estás acostumbrado y además con medios muy limitados”.

Para el presidente de la OMC, la situación de los médicos rurales es complicada porque “siempre ha tenido carencia de medios suficientes como para abordar las cosas con parecidas garantías a cómo las abordan los mismos médicos en la ciudad”, por lo que abogó por una mayor dotación de medios.

Preguntado sobre cómo puede afectar la crisis a la medicina rural, afirmó que “lo de la crisis no creo que vaya a afectar o haya afectado a la calidad que prestan los rurales a la población, no lo creo, pero de todas maneras las consecuencias de la crisis aun están por llegar, los recortes no sabemos cuáles van a ser ni cuantos salvo en alguna CCAA como Cataluña y Castilla La Mancha,”.

El Dr. José Borrel, médico rural y autor de la guía afirmó que “nosotros cubrimos un poco ese aislamiento, que es lo que define al médico rural, el aislamiento, la carencia de medios tanto materiales como humanos y la polivalencia, toca hacer de todo” y explicó que “en lugar de nuevas tecnologías lo que aportamos es el contacto humano esa cosa de estar pasando por la calle del abuelo y sentarte a charlar un rato con él y preguntarle, eso lo valoran mucho”.

Para el Dr Borrel, en el medio rural, “o se incentiva o va a haber problemas siempre; van a ser plazas de segunda” y dijo que hay dos formas de incentivar: “económica o por méritos”.

El Dr. Esteban Sanmartín agradeció a la OMC está guía y esta plataforma “por muchas cosas, una de ellas es porque tenemos las guías a disposición, para nosotros es muy fácil acceder a la página, buscar la guía de referencia que queremos tener, y obtenerla”. Y aludió a situaciones difíciles a las que se enfrentan los médicos rurales como abordar un síndrome compartimental, cuando se hincha una pierna. “Si sucede –dijo-, el coger un cuchillo y abrir para sangrar esa pierna, da un poco de miedo, pero, a lo mejor es la única solución si no tienes nada más”.

Para el Dr. Enrique Capella los compañeros de centros de salud rural son el primer eslabón de la cadena de emergencias, “si eres el médico del centro de salud rural, médico de atención primaria, tienes que estar implicado en la resolución y el primer tratamiento”. Reclamó la formación continuada para los centros de salud rural en la emergencia y dijo que “cuanto más alejado se está del centro hospitalario de referencia hay que tener mayor dotación y mejor formación”.

El Dr Josep Fumadó aseguró que en esta guía “queda muy claro que lo más importante en la atención médica, en este caso del medio rural, es la amnesis o sea, el escuchar al paciente o su entorno, la exploración clínica del paciente, la palpación… son aspectos fundamentales de atención en urgencias rurales” y defendió que la medicina rural se dé como una asignatura en la Facultad.

Para el Dr. José María Rodríguez Vicente, tesorero de la OMC, “en esta época de crisis generalizada creemos que desde esta institución aportamos con estas guías de buena práctica clínica una forma de ayudar, no sólo a nuestros compañeros, sino que, con la implementación de las mismas, mejoramos la asistencia a los pacientes contribuyendo a mejorar la eficiencia del sistema nacional de salud y por tanto a la sostenibilidad del mismo”.

La Guía de Urgencias en el Centro de Salud Rural define la urgencia en el medio extra hospitalario como todo proceso de atención sanitaria acontecido fuera del hospital que requiere una rápida intervención para su resolución. La emergencia sanitaria supondría un paso más en cuanto a la necesidad de actuación inmediata ya que existe peligro para la integridad del paciente.

En el texto se recogen las dificultades que existen para poder realizar un estudio exhaustivo y pormenorizado de la urgencia. Por tanto la guía orienta a centrarse en cómo solucionar la urgencia y si no se puede solucionar definitivamente, iniciar las medias pertinentes para estabilizar al paciente con el fin de ganar tiempo y poder derivar al mismo en óptimas condiciones al siguiente nivel asistencial, con la prioridad absoluta de salvar la vida del paciente.

Esta publicación destaca como principales algunas dificultades añadidas del medio extra hospitalario respecto del hospitalario: lugar, distancias, escasos recursos humanos, escasos medios diagnósticos, escasos medios materiales, dificultades en la formación y puesta al día de los profesionales sanitarios en patología de urgencia, baja incidencia de casos graves, la necesidad de trabajo en equipo con otros profesionales, la disponibilidad de transporte sanitario y otros condicionantes causados por las características de la población a la que se atiende como edad, cultura o creencias.

El lugar es determinante por los médicos de atención primaria rural puesto que los pacientes no solo pueden necesitar la atención urgente en un centro de salud donde hay personal presente, sino en el domicilio o en la vía pública, por lo que esos tiempos de desplazamiento influirán en la actuación sanitaria y limitará los medios disponibles. Así mismo la distancia al hospital de referencia es determinante en la intervención por la precocidad de la derivación.

Otro de los puntos fundamentales que se analizan en la guía y que resulta imprescindible a la hora de la atención de urgencias en atención primaria rural, es el transporte y medios sanitarios. En las páginas de esta guía se analizan las características de los centros de salud, de las ambulancias convencionales de urgencias, ambulancias de SVB (Soporte Vital Básico) y también las de tipo UME-UVI.

También se detalla las características del personal sanitario de rescate en montaña, tomando como ejemplo la Comunidad de Aragón, donde se realizan la mayoría de estos rescates. Está disponible los 365 días del año pero solo media hora antes del amanecer y media hora después del ocaso con las limitaciones propias dadas por el helicóptero. El equipo está integrado por un médico, dos pilotos de la UHEL-41 y los especialistas socorristas de montaña de la Guardia Civil de la zona, suele ser una respuesta tardía y con poco personal peor con mucha experiencia en urgencias de montaña.

Entre los casos que pueden producirse en estos rescates de montaña aludidos anteriormente, se encuentran las amputaciones (pérdida traumática total o parcial de un miembro). La guía aporta las claves para gestionar esta urgencia de la manera más eficaz posible como apuntar la hora en la que se produce la lesión, pues el tiempo de isquemia caliente es de 6-8 horas y el de isquemia fría de 12-24 horas; cómo realizar el vendaje, vigilar los sangrados posteriores o cómo envolver el segmento amputado, son otras de las pautas que recoge la guía.

Otra situación de extrema urgencia que contempla la “Guía de buena práctica clínica en Urgencias en el Centro de Salud Rural” es cómo atender correctamente un parto precipitado. Éste se manifiesta en forma de contracciones uterinas rítmicas intensas y al menos dos cada 10-20 minutos, la pérdida de líquido por vagina (rotura de bolsa o la pérdida hemorrágica por vagina. La guía revisa los procedimientos para explorar y valorar, las fases del parto y conceptos como las maniobras de Leopold para valorar la posición fetal a través de la palpación externa del abdomen.

La OMC inició la edición de Guías de Buena Práctica Clínica en el año 2004 y este volumen es la número 54. De carácter eminentemente práctico, tienen como objeto ayudar al profesional a la toma de decisiones, proporcionándole para ello, de manera precisa y esquemática, opciones de actitudes diagnósticas y terapéuticas, basadas en la evidencia científica y en criterios exclusivamente profesionales.

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