Presidente OMC: "Las conclusiones han de dar pistas a la Administración sobre con qué cambios estaríamos dispuestos a alinearnos"

El presidente de la OMC, el doctor Juan José Rodríguez Sendín, ha concedido una entrevista a "MedicosyPacientes" en la que revisa los aspectos más importantes que rodean a la III Convención de la Profesión Médica.
Descripción

- ¿Qué valor para la profesión médica representa congregar a toda la estructura intermedia de la OMC, juntas directivas, comisiones deontológicas y vocalías de los Colegios de Médicos, y extraer su opinión al instante sobre los principales temas que preocupan en estos momentos?

Sin duda, es bueno que toda la Organización Médica Colegial a nivel de su estructura intermedia constituida por Juntas Direcivas y Comisiones Deontológicas de los Colegios de Médicos, participemos durante dos días en ponernos de acuerdo y en intentar acotar y conocer la situación por la que pasa la Sanidad española, cuáles son los retos que tenemos delante y, además, extraer de todos las respuestas más adecuadas para abordar un futuro incierto. De esto es, en buena parte, de lo que trata esta Convención, es decir, de intentar formar un cuerpo común, de reforzar la comunidad moral y profesional que constituimos toda la profesión médica. Le recuerdo que estarán presentes las demás organizaciones que constituyen el Foro de la Profesión Médica: CESM, FACME, Conferencia de Decanos, Consejo de Estudiantes de Medicina y Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud. También están invitados los demás Consejos sanitarios. Ahora tenemos una oportunidad, pese a la crisis en la que estamos inmersos, de coordinación interna de la profesión para dar respuesta adecuada, de buscar muchos más nexos de unión y de llegar a posiciones más comunes y discutidas, siendo conscientes de que tampoco hay posiciones ni perfectas ni exactas. Por otra parte, he de decir, al respecto, que nunca he encontrado mayor nivel de consenso como el que tenemos ahora.

- ¿Considera necesaria la participación de la profesión médica ante las situaciones que se vienen sucediendo en el conjunto del SNS?

Ante el panorama actual, lo que no podemos hacer la OMC es no asumir nuestra responsabilidad que no es otra que ser conscientes de lo que está ocurriendo, participar en el debate, decir y proponer lo que pensamos o consideramos necesario, guste o no guste a la clase políica que está tomando otras decisiones, y sobre todo no dejar sólo en manos de decisiones económicas y/o políticas cuestiones de tanta importancia como son las sanitarias. La Sanidad no puede estar sólo en manos de los políticos o de los economistas, ni debe regularse y regirse en exclusiva por las leyes del mercado. Por ello, es necesario que la profesión intervenga o que, al menos, que la ciudadanía sepa que los profesionales sanitarios lo intentamos. Pero, para intervenir de esta forma, nosotros mismos necesitamos buscar el máximo consenso, ponernos de acuerdo y la III Convención de la Profesión Médica nos facilita ese escenario.

- La crisis dibuja un escenario bien distinto con respecto al del anterior Congreso de la Profesión de 2010. Esta circunstancia ¿ha influido a la hora de configurar el programa de esta Convención?

Es evidente que la crisis ha influido a la hora de incluir alguno de los temas en el programa de la III Convención. Hace dos años, por ejemplo, no teníamos clara, ya que no eran más que suposiciones, en aquel momento discutibles, la situación sobre la privatización del sistema sanitario, sorprendía que esa posibilidad existiera cuando el modelo del Sistema Nacional de Salud, además de ser económicamente muy aceptable, tiene altísimos servicios y tan buenos resultados. Tampoco teníamos tan claro que el copago asistencial, algo sobre lo que, a través de estudios realizados en países como Alemania apuntábamos hace dos años que no estaba dando los frutos esperados y donde, por cierto, lo acaban de retirar, se ha demostrado que no ha aportado nada al control de la demanda.

En definitiva, los temas que hemos incluido para debatir hubieran sido prácticamente los mismos con o sin crisis. En lo que sí puede influir la crisis es, tal vez, en las conclusiones, acorde a la evolución que están tomando los acontecimientos en algunas Comunidades Autónomas y en relación a las respuestas que han provocado tanto en ciudadanos como profesionales.

- Y con respecto a las conclusiones que se extraigan, ¿qué utilidad se les va a dar por parte de las corporaciones médicas participantes?

Tenemos la experiencia de las conclusiones extraídas de la II Convención, celebrada en abril de 2010, y los trazos gruesos que en ella se decidieron los hemos respetado, saliéndonos muy poco del guión establecido en aquella ocasión.

Muchas de aquellas conclusiones tienen relación con lo que, de forma reiterada, múltiples informes vienen ofreciendo como solución a la situación de crisis actual, pero no sólo por la crisis, sino en base a la racionalidad relacionada con las modificaciones y cambios estructurales que ya el sistema precisaba desde hace tiempo. Es decir, que no nos hemos inventado nada. Lo que hicimos en la anterior ocasión fue valorar, discutir y afirmarnos en cambios necesarios, en aspectos como gestión, modelo de RR.HH., ejercicio profesional, modelo retributivo, etc.

En definitiva, pretendemos que las conclusiones de nuestras jornadas sean un mecanismo orientador para dar pistas a la Administración sobre en qué cambios y propuestas estaríamos dispuestos a alinearnos y con cuáles no. Se trata de ofrecer las conclusiones como puntos de apoyo a la hora de reafirmar, proponer o buscar fórmulas o soluciones alternativas a la situación en la que nos encontramos.

- En este sentido, ¿se han sentido escuchados por la Administración?

Nosotros lo que intentamos es buscar el máximo consenso y ofrecérselo como elemento de apoyo a la Administración que es la que tiene que tomar la iniciativa y decidir el marco legislativo y político necesario para promover cambios. Sin embargo, nos topamos con el problema de que la clase política no parece entender de esto. En los dos últimos años que llevamos de crisis no hay ninguna propuesta, no conocemos ningún modelo reformista por su parte que nos permita participar y comprometernos con él. Parece que lo único que les preocupa es llegar a fin de més, y no estamos debatiendo sobre la mejor práctica profesional, con los recursos que tenemos, sólo sobre recortes y más recortes.

Porque, en realidad, no sabemos de qué recursos disponemos, ni cuáles son los objetivos. Se trata simplemente de directivos dedicados a recortar y sacar lo máximo posible para llevarse esos recursos no sabemos a dónde, tal vez a otros sitios. La falta de acuerdo social y sanitario también parece impedir, a estas alturas, sobre qué cartera de servicios se puede financiar con los recursos que tenemos.

- Uno de los aspectos que se van a abordar en profundidad es el de los Colegios Médicos del Siglo XXI ¿qué papel se espera de estas corporaciones?

Nuestras posiciones han sido hechas públicas a punto, a su tiempo, en relación a las grandes decisiones que se han tomado en lo que respecta a los recortes sanitarios y cómo han afectado algunos de ellos a la ciudadanía. Llevamos ya varios años denunciando las consecuencias que iban a provocar sobre la calidad, y hemos alertado sobre las listas de espera. Ese papel y ese compromiso de los Colegios como el resto de las organizaciones integradas en el Foro de la Profesión Médica ha quedado palpable al dar respuesta cumplida a las últimas propuestas de la Comunidad de Madrid, que "nos disgustan sobremanera". En primer lugar, por el contenido y, en segundo lugar por las formas que, por cierto, chocan con las posiciones del Gobierno de España. Lo que está claro es que no se puede privatizar sin evidencia disponible, in evaluación del modelo en comparación con lo que tenemos, sin discusión,... No se puede privatizar seis hospitales ni se puede transformar un hospital como La Princesa, de la noche a la mañana sin más justificación tampoco. No parece serio ni riguroso, siendo, a mi juicio, una falta de respeto tanto a los ciudadanos como a los profesionales sanitarios.

- La colegiación obligatoria es un tema que no acaba de resolverse,...

Con respecto a la colegiación obligatoria, es preciso recordar que llevamos 30 años debatiendo sobre la necesidad de la colegiación, y se hace necesario que lo aclaren definitivamente. No podemos seguir en la situación de estar sometidos a la espada de Damocles, al chantaje permanente, ya que sentirnos constantemente amenazados no permite desarrollar nuestras competencias adecuadamente. No se puede tener una colegiación aparentemente obligatoria cuando se está bajo la amenaza de las Administraciones sanitarias y que, cuando no rezas o no actúas conforme a sus intereses, ponen en cuestión dicha colegiación o la quieren minimizar.

Si persiste el desencuento entre administraciones y administrados y sin ayuda de las organizaciones profesionales o bien teniéndolas en contra, las salidas serán siempre más difíciles y costosas. Para salir de la crisis es necesario hablar y consensuar decisiones que estén amparadas por el reconocimiento de los que las tienen que ejecutar.

Finalmente, recordar a las Administraciones que los servicios médicos son el único servicio responsable de la oferta y de la demanda de prestaciones sanitarias, y que sólo con su apoyo y su ayuda será posible poner orden en la situación actual, y sacar el máximo rendimiento. En ningún caso vamos a estar dispuestos a que se sacrifiquen los valores esenciales del Sistema Nacional de Salud, ni vamos a admitir que se privaticen los intereses del SNS.

- Hay un bloque temático de gran peso como es el dedicado a la ética y la deontología sobre el que se trabaja intensamente en el seno de esta Organización con nuevos frutos como el último "Manual de Ética y Deontología, recientemente presentado públicamente,...

Hoy, más que nunca, la ética y la deontología tienen vigencia, no solo por los dilemas que el ejercicio diario puede plantear, sobre todo adquiere especial relevancia el esfuerzo que se requiere para separar las obligaciones contraídas con la ciudadanía, implícitas en el contrato social que tenemos con ésta, de lo que son nuestras relaciones con las Administraciones y las consecuencias producidas por sus imposiciones y recortes.

En este sentido, cuesta mucho separar mentalmente mi comportamiento, como médico, respecto a lo bien o mal que me trata mi empleador, aunque no hay más remedio que hacerlo. Es necesario y preciso separar nuestro comportamiento con los pacientes, de las reacciones que nos pueda provocar los comportamientos de las Administraciones sanitarias, de los políticos, o de las estructuras financieras.

Para poder dar una respuesta a todo este dilema y clarificar nuestras ideas hay que utilizar sobre todo el Código Deontológico. Y así lo hemos venido haciendo, sobre todo ante las diversas situaciones que se han producido en los últimos meses: atención al inmigrante, daño del copago, agravio comparativo del euro por receta, etc.

Precisamente, en el Código se refleja que, por encima de todo, está la defensa de los intereses del paciente, y por otra parte, nos obliga a denunciar todos aquellos actos o todas aquellas decisiones que amenazan la seguridad de los pacientes y la mejor atención que se les presta. Además, nos marca la mejor respuesta para rechazar todos aquellos atentados contra las garantías sociales y sanitarias que ofrece el sistema de salud.

- Para finalizar, ¿cómo vislumbra el futuro de la Medicina y de sus profesionales?

Es evidente que nos encontramos en un momento histórico, y que en función de por dónde devenga la crisis en el SNS, se va a gestar el futuro tanto de los profesionales como de la atención médica, así como del propio sistema sanitario.

Por otra parte, pienso que hay que romper la situación de impás que nos embarga y empezar a construir. Aun así no hay que olvidar que hay miedo, los médicos se sienten amenazados permanentemente, con los recortes, despidos, con las nuevas formas de trabajo. No estamos acostumbrados a estar en el núcleo de la pelea política, sino a trabajar por y para los pacientes.

No estamos tampoco acostumbrados a que se cuestione la mejor respuesta a los pacientes, ni al debate político y económico, como sucede ahora, en vez de girar en torno al compromiso y a la ciencia, que es lo que hemos aprendido de nuestros maestros y de nuestros antepasados médicos y que no es otra cosa que discutir sobre si la Medicina es más arte, más ciencia, más ética, más compromiso. Lamentablemente, parece que, ahora, se ha olvidado todo esto y el debate se ha desviado a la política y a la economía o, incluso, al negocio.

Pero, paradójicamente, también ahora, más que nunca, parece que se necesita apelar a los valores de la profesión, a las convicciones de la profesión, a la defensa a ultranza del profesionalismo como garantía para dar respuesta a lo que no es posible que se haga desde la gestión política o económica.