El presidente de la OMC aboga por políticas de contención del gasto sanitario "que exijan racionalidad y buen gobierno"

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El presidente de la Organización Médica Colegial, el Dr. Rodríguez Sendín abogó por políticas de contención del gasto sanitario que exijan racionalidad y buen gobierno en la incorporación y uso de insumos biotecnológicos y farmacéuticos, así como un mejor equilibrio entre eficiencia-equidad. Fue durante un encuentro organizado por Unidad Editorial, editora de Correo Farmacéutico y Diario Médico, dedicado a la financiación de la Innovación y sostenibilidad del SNS.
Descripción

El Dr. Rodríguez Sendín intervino en una mesa redonda sobre coste-oportunidad del medicamento genérico en el SNS, en la que se contó, además con la participación de Judit Ceruelo, jefe de Servicio de Prestación Farmacéutica; Ángel Luis Rodríguez Director General de Asociación Española de Genéricos (AESEG); y Arantxa Catalán, presidenta de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP).

Inició su exposición con datos sobre el crecimiento del gasto farmacéutico que ha registrado en los dos últimos años un incremento en torno al 3 por ciento, superando al PIB. "Este crecimiento se puede interpretar de distintos puntos de vista en función de quien lo analice pero, en todo caso, es cierto que en los dos últimos años ha crecido por encima de lo deseado, haciéndose muy difícil su control en estos momentos". "No hay más que repasar ?añadió- el gasto farmacéutico y su curva de crecimiento en las últimas décadas y compararlo con cualquier otro gasto similar o al menos relacionado", según sus palabras.

"Esa desproporción se mantiene -prosiguió- si comparamos el crecimiento del mismo con el gasto sanitario total dentro de la cual está incluido el salario de los profesionales y el de los médicos en particular que sigue siendo el peor de toda la UE, a lo que se suma el deterioro de las plantillas que van menguando a consecuencia de los recortes que se están llevando a cabo y de los numerosos contratos precarios". Pero, además, lamentó la falta de homogeneidad en la distribución de recursos entre las CC.AA., "con diferencias importantes entre ellas", remarcó.

En este contexto de necesario control del gasto farmacéutico y de dificultad para poner en marcha mecanismos reguladores para un bien tan importante como "es proteger la respuesta que ofrece el fármaco a las necesidades sanitarias de la población", surge el medicamento genérico, al que el Dr. Rodríguez Sendín, calificó como "un instrumento de racionalidad y como estrategia sanitaria oportuna, determinada por la existencia de un acuerdo generalizado sobre la necesidad de controlar el crecimiento desmesurado del gasto sanitario y concretamente el de la factura del medicamento".

Sin embargo, el hecho de que tenga que depender de diversos y distintos factores y agentes hace, a su juicio, que "sus resultados se vean condicionados, lo que, en definitiva, le convierten como estrategia en insuficiente e incapaz", además de considerar como grave error "tenerlo en cuenta sólo desde el punto de vista del precio y no desde la cantidad de unidades prescritas que en España constituye un hecho diferencial en relación a los países de nuestro entorno".

Por tanto, desde el punto de vista del Dr. Rodríguez Sendín, el papel que representan los genéricos en el SNS es el de otro fármaco más al que se le exige y espera lo mismo que a cualquier otro medicamento. "Es un momento de la vida de un principio activo cuya patente ha caducado y con ella las condiciones que la acompañan, lo cual permite que su comercialización sea más barata, convirtiéndose su promoción en un instrumento de ahorro del SNS", según explicó.

De ahí su apuesta por protegerlo, ya que, desde su punto de vista, esta estrategia podría correr peligro si se le permite que compitan con él medicamentos de marca en las mismas condiciones y con un precio similar".

No obstante, reconoció que "las especialidades farmacéuticas genéricas han permitido el establecimiento de precios de referencia y en consecuencia permiten que terapias fundamentales tengan costes inferiores a las que establecería el mercado sin regulación".

En otro momento de su intervención se refirió a la trazabilidad imprescindible de los fármacos para garantizar la calidad que exige el medicamento. "Es difícil entender y poder justificar que en los tiempos que corren y con resultados que indican la existencia de 3.500 muertes anuales relacionadas con el mal uso de los fármacos, o por ejemplo los últimos acontecimientos en relación a las exportaciones paralelas etc, la autoridad sanitaria no haya logrado establecer un mecanismo que permita la identificación singular de cada envase de medicamento. Y en consecuencia poder disponer de un mecanismo que permita conocer la trazabilidad de cada envase, desde procedencia y fabricante, importador, distribuidor, prescriptor, paciente y dispensado".

Para concluir, el presidente de la OMC hizo referencia a un documento elaborado por la Comisión Central de Deontología (CCD) para valorar si las nuevas políticas que permite el mercado y la ley están en consonancia con la ética médica. "No hay nada que objetar desde el punto de vista deontológico a las medidas de selección de medicamentos que pueden realizar las diferentes Administraciones, entendiendo que los medicamentos que se puedan intercambiar o sustituir tienen similar eficacia, seguridad y calidad entre sí", según destacó.

"La prescripción médica ha de ser juzgada y analizada, en estos momentos, con mucha prudencia-añade la CCD- y un grado importante de corresponsabilidad dado que nos movemos en una realidad de preocupante incertidumbre por la sostenibilidad del sistema sanitario público".

Por otra parte, y en base también al análisis deontológico mencionado, las medidas que algunas CC.AA. han puesto en marcha para la optimización del gasto farmacéutico (cataloguiño en Galicia; subastas en Andalucía, compras centralizadas, etc.) y que, supuestamente, están permitidas por ley "no deterioran la calidad de la asistencia, sino que van a permitir un ahorro económico que debería ser destinado para atender otras necesidades asistenciales.

El resto de ponentes abordaron otras cuestiones más en torno al papel del medicamento genérico en el Sistema Nacional de Salud (SNS) como el posicionamiento de la industria del medicamento genérico sobre el acuerdo de crecimiento mínimo de gasto para el sector farmacéutico en función del PIB; la cuestión de que muchos medicamentos de marca tengan el mismo precio que genéricos.

Además, se pusieron sobre la mesa otras medidas para incentivar el sector, como la irrupción de los medicamentos biosimilares en el mercado español y en las consultas.