Primero, ¿Nos lo creemos?

El autor de este post, Dr. Manuel Ortega Marlasca, anima a los profesionales de A.P. a proveerse de un refuerzo autoevaluativo positivo. "Nos lo tenemos que creer y difundir desde nuestro día a día". El punto de origen, como indica, hay que situarlo en las Facultades de Medicina desde donde los futuros médicos deben conocer a fondo la especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria de cara a la selección de plazas MIR

No son pocos los años que llevamos discutiendo temas más que manidos para muchos de los que andamos por la primera línea asistencial desde hace más de una docena de años. Que si lo mal que nos tratan, que si lo mal que nos pagan, que si la presión asistencial, que si la gestión psicótica…. Un buen listado de reclamaciones y de elementos de mejora; algunos de ellos llegan a ser urgencias no demorables…

Nuestra buena Barbara Starfield (1) siempre nos defendió y argumentó a los cuatro vientos la necesidad social, económica, política y sanitaria de una Atención Primaria (AP) bien saneada y cuidada. Los argumentos en favor de la importancia de nuestra amada primaria son muchos y variados. No vamos a repasarlos todos.

Pero en todo esto siempre me pregunto, si realmente los que estamos en las propias trincheras, ¿nos lo creemos realmente? ¿Realmente nos vemos tan indispensables, con tan importante labor, tan valorados por nuestros pacientes y gestores? ¿Vemos que nuestra rutina es parte tan importante de la sanidad? Claras preguntas que precisan de una reflexión personal diaria antes de abrir nuestra consulta. Cada uno sabrá como dosificárselas…

Resulta inquietante ver que los denigrantes comentarios de nuestros colegas hospitalarios (me niego al calificativo rodeado de alcanfor de “especializada”) llegan a ser dignos de publicaciones científicas (2). Constatan como se le va inoculando a los estudiantes esa inquina contra la AP. Si ya la mirada de un estudiante envenenado nos desplaza a los suburbios de la medicina, flaco favor futuro nos detraerá cuando llegue a ser otro secundario como ellos.

Uno de los puntos que tanto me molesta dentro de listado de nuestros elementos de mejora es esa sensación lastimera que en muchos colegas tienen de mirar hacia arriba: como si estuvieran en un escalón inferior. Es esa pueril forma de actuar a modo de casta inferior y de derivar pacientes al hospital por no llegar a un nivel superior de calidad asistencial. Se les olvida decir al paciente que en no pocas ocasiones los derivamos al hospital por la limitación en el acceso a pruebas diagnósticas o limitaciones por inexistencia de aparataje específico. Me gusta denominarles los “impotentes primarios”, pues son los máximos representantes de la indefensión aprendida que ya Martin Seligman describiera en 1967. Ese comportamiento pasivo en labores como la interconsulta, el tratamiento o el diagnóstico no nos beneficia a todos para nada y ayuda a la difusión de nuestra “minusvalía”. Esta misma línea argumental la lleva nuestro colega el Dr. Minué con lo que bien titula como la “comodidad de Primaria”(3). Coincido con él en esa necesidad de prestar la mirada a la realidad de nuestros jóvenes médicos de familia.

No veo que todo lo que nos acontece se deba a deterioros presupuestarios, sino que nos hace falta un refuerzo autoevaluativo positivo. Nos lo tenemos que creer y difundir desde nuestro día a día. Sin dejarnos menospreciar con los regalos envenenados que a veces nos llegan de otros colegas como el intento de vernos como amanuenses de informes o correctores de sus errores de prescripción.

Nuestro orgullo bien debe nacer desde nuestras Facultades de Medicina, en las que ya debemos ir perfundiendo a nuestros alumnos esa necesidad de contar con verdaderos microgestores de la realidad de ese gran grueso de los pacientes que son únicamente atendidos por sus médicos de familia. Ese orgullo desprovisto de altanería y desde la honestidad debe ser uno de los primeros reclamos que hagan atenuar el deslumbre tecnológico que a muchos les ciega y les hace desplazar a niveles no-prioritarios a nuestra especialidad en la selección de las plazas del MIR.

Recordémonos a nosotros y entre nosotros a modo de mantra diario que somos realmente los primeros…

BIBLIOGRAFIA
1. STARFIELD B, SHI L, MACINKO J. Contribution of Primary Care to Health Systems and Health. Milbank Q [Internet]. 2005 Sep [cited 2017 Jan 11];83(3):457–502. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16202000

2. Secondary care doctors denigrate general practice in front of medical students, study finds [Internet]. BMJ Careers. 2017 [cited 2017 Nov 27]. Available from: http://careers.bmj.com/careers/advice/Secondary_care_doctors_denigrate_g...

3. Minue S. La comodidad de la Primaria [Internet]. El Gerente De Mediado. 2018 [cited 2018 Mar 22]. Available from: http://gerentedemediado.blogspot.com.es/2018/03/la-comodidad-de-la-prima...
 

Comentarios

Yo sí me lo creo, me lo he creído siempre, llevo más de 30 años creyéndomelo, defendiendo lo que creo, intentando que mis pacientes se lo crean, que se lo crean los médicos del hospital, los gerentes de turno, mis compañeros de todos los días, pero... al final de mi carrera profesional estoy cayendo en un descreimiento del que no creo ser responsable, solo creo que estoy cansado. Cansado de la pelea diaria por defender esta querida y difícil especialidad, en la que siempre he creído, pero en la que nadie parece creer.

Creo, en un único fin verdadero: hacer bien mi trabajo, y en poder mirarme al espejo seguro de hacer lo correcto. Y apartando de nos la tentación de no ver el ninguneo a que nos someten los gentiles que habitan en Direcciones y hospitales haciendo de nuestro día un purgatorio. Creo en un único sistema sanitario publico, bien financiado y con liderazgo propio, coordinado por su gente. Creo en la Tierra Prometida, en tener espacio en la Universidad y en el hospital y en ser asi reconocido nuestro trabajo así en la tierra que piso en el pueblo como en el asfalto de la ciudad. Amen.