omc43_marzo_2018

Serafín Romero Presidente de la Organización Médica Colegial (OMC) Postdata. El pasado día 27 de febrero, murió un compañero de Atención Primaria cuando se dirigía a su centro de salud. Un accidente de tráfico ocurrido en una carretera comarcal de Huesca, con unas condiciones adversas por el temporal de nieve, acabó con su vida. En otras profesionales hay protocolos para estas circunstancias extremas, excepto en Sanidad del medio rural. El Dr. Raúl Vélez, como muchos compañeros del medio rural, se jugó la vida para atender a sus pacientes y la perdió. Ojalá su caso sirva para poner fin a las precarias condiciones de los médicos que trabajan en el medio rural y haya soluciones y recursos para evitar que expongan sus vidas. “ E l SNS en general y los servicios sanitarios en particular forman parte de un sector producti- vo estratégico de la economía del conocimien- to, generador de riqueza, bienestar, innovación cien- tífica y empleo cualificado, basado en unos principios substanciales de equidad social y solidaridad, como gran patrimonio colectivo y derecho irrenunciable de todos los españoles. El problema más grave de nuestro SNS lo constituye su sostenibilidad económica. En el último baróme- tro del CIS, los encuestados afirmaron (en respuesta espontánea) que la sanidad era el tercer problema que “más les afectaba”, solo por detrás del paro y los problemas económicos, y más que la corrupción o los problemas de la educación. En la sociedad crece la percepción de que hay un “deterioro en la capacidad de los Gobiernos para financiar servicios públicos”. Desde la llegada de la crisis económica en 2010, los ajustes y recortes han afectado de forma muy especial a los médicos. Durante estos años hemos afrontado una difícil situación en nuestras condi- ciones laborales -salario, antigüedad, pagas extras, complementos en la carrera profesional, aumento de horas de jornada semanal- que nos ha llevado a una situación de intensa precariedad. A esta situa- ción hay que unir la sobrecarga asistencial, conse- cuencia de la pérdida de más de 10.000 empleos por las medidas indiscriminadas de aplicación de la tasa de reposición y no contratación que han hecho que se acreciente aún más la brecha de inequidad en nuestro Sistema Nacional de Salud. Al médico le corresponde, desde su ética profesional y social, hacerse participe de la solución que las conse- cuencias que la crisis están provocando en nuestras instituciones sanitarias, pero sobre todo le toca ges- tionar la cruda realidad y responder a las necesidades de salud de los ciudadanos, y muy especialmente de los más enfermos, más desfavorecidos, más débiles y menos informados. El médico se siente, en conciencia, interrogado. Por un lado, sus obligaciones éticas y deontológicas, la apli- cación del conocimiento científico y las necesidades de los pacientes; y por otro, los recortes, las limita- ciones impuestas, las injerencias interesadas, las exi- gencias por parte de autoridades, directivos y la propia sociedad. Y todo ello, en un contexto de incertidumbre donde falta unmodelo explicativo integral para enten- der “dónde estamos”, así como un diseño institucional de política sanitaria con visión de futuro que genere confianza y seguridad y del cual nos sintamos partíci- pes y corresponsables. En 2013 el Foro de la Profesión Médica, en el que es- tán representadas las organizaciones médicas más representativas del sector -colegios de médicos, sindicato médico profesional, sociedades científicas, Decanos de las Facultades de Medicina, Comisión Na- Hay motivos cional de las Especialidades y estudiantes de medici- na- suscribió un Acuerdo Marco de colaboración con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en el que pedíamos un Pacto por la Sanidad, medi- das de desarrollo profesional y recursos humanos en medicina y una corresponsabilidad en la gestión sanitaria. En 2015, pasados más de dos años, y sin tener respuesta alguna de lo firmado/comprometido, decidimos concentrarnos ante el Ministerio en pro- testa por el incumplimiento del acuerdo. Tras ligeros avances en desarrollos normativos, sin reflejo aún en la realidad asistencial, nos encontramos en una larga etapa de paralización política, donde siguen primando intereses partidistas sobre la acción de responsabili- dad en un sector tan sensible del estado del bienestar, donde no se atisba de forma clara esos “brotes ver- des” tan necesarios que rompan con la precariedad y estabilicen nuestromodelo sanitario de éxito, y eleven la categoría de dignidad que debe atribuirse a los pro- fesionales de la medicina. Desde la Organización Médica Colegial hemos in- sistido con reiteración en la necesidad de un Pacto por los Profesionales que nos devuelva la esperan- za, que de sentido a nuestra necesaria implicación y compromiso con la excelencia profesional y la eficiencia en el uso de los recursos y en la gestión clínica. Un Pacto por los profesionales que eviten la hemorragia de perdida de talento que se nos va fue- ra de España; que planifique de forma real las nece- sidades de profesionales y que equipare la oferta de plazas de grado a la oferta de formación especiali- zada necesaria para dar respuesta a las jubilaciones que se van a producir en los próximos diez años, Un Pacto por los Profesionales que dé respuestas rea- les y compartidas con la profesión ante la dificultad de que no encontremos médicos especialistas para cubrir zonas de especial dificultad y aleje la solución fácil de la contratación de médicos no homologados como una única solución, algo que genera desigual- dad entre los ciudadanos dependiendo del lugar donde residan y disminuye la calidad asistencial. Un Pacto por los Profesionales, especialmente un Pacto por la Medicina Familiar y Comunitaria y por la Atención Primaria, la “Cenicienta” de la que todos hablan y que ninguno atiende. Por todo esto, entendemos que hay motivos para decir basta. Hay motivos para seguir defendiendo nuestro modelo sanitario y nuestro sistema nacional de salud. Hay motivos para exigir una financiación su- ficiente. Hay motivos para exigir un Pacto por la Sa- nidad y por los Profesionales Sanitarios. Hay motivos para exigir calidad asistencial. Hay motivos por nues- tros pacientes. Por todo eso, saldremos a la calle el próximo día 21 de marzo para alzar la voz, nuestra voz, la voz de los médicos. • OMC 42 | EDITORIAL | 3

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