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Declaraciones de la Comisión Central de Deontología

comercializar medicamentos genéricos es igual de exigente y conlleva, en lo jurídico,

responsabilidades y efectos idénticos para los fármacos de uno y otro tipo.

II. Prescripción genérica

5.

Tal como se señalaba en la reciente Declaración de la Comisión Central de Deontología sobre

la Libertad de Prescripción, el médico tiene el deber de prescribir con racionalidad y buen

sentido económico. Prescribir la medicación menos costosa cuando su eficacia y seguridad

equivalentes estén garantizadas es un acto responsable y éticamente exigido, pues esa es, de

ordinario, la voluntad, explícita o implícita, del paciente o de las instituciones, públicas o

privadas, que han de pagarla. Por contraste, prescribir un medicamento equivalente pero de

precio más elevado es éticamente censurable, si no hay para tal acción una justificación

razonable y convincente. Tal conducta es contraria a las reglas de uso racional del

medicamento, que exige, además de la eficacia y la seguridad, la efectividad en función del

costo.

6.

Por ello, la Comisión Central de Deontología respalda el concepto de prescripción de medicina

y productos sanitarios de menor precio, incluída la prescripción genérica, cuando quedan a

salvo su eficacia y seguridad. Un médico puede, y debe, recetar genéricos, cuando le consta

que cumple los requisitos éticos de rigor.

III. Sustitución genérica.

7.

La precedente recomendación a favor de la prescripción genérica no equivale a un cheque en

blanco a favor de la sustitución genérica. En condiciones ordinarias, el médico asume la última

responsabilidad en la atención del paciente, por lo que la elección o la selección del

medicamento no puede dejar de estar bajo el control del médico.

8.

Que el médico haya obtenido el consentimiento informado del paciente para el plan

terapéutico significa que ese plan es el que ha sido autorizado por el paciente. Nunca una

sustitución medicamentosa, aunque sólo sea genérica, puede introducirse sin el

consentimiento del paciente. Y aunque la mayoría de los pacientes tengan como razonable la

sustitución genérica justificada por la reducción del gasto farmacéutico, tienen derecho,

después de haber recibido del farmacéutico la pertinente información en términos

comprensibles sobre las alternativas de tratamiento (art. 10.5, Ley 14/1986, General de

Sanidad) a elegir libremente entre las opciones que se le presenten (art. 10.6 de la misma

Ley), lo que implica también el derecho, antes de tomar su decisión, a que la sustitución sea

conocida y autorizada por el médico.

9.

Imponer el farmacéutico la sustitución genérica sin autorización del médico podría crear

situaciones éticas y jurídicas de alto riesgo, en el caso de que de tal sustitución se derivaran

efectos indeseados. En todo caso, tal sustitución no podrá ser llevada a cabo sin la