VALORES DEL MÉDICO 2021

117 JUAN MONÉS XIOL particular. El respeto a la confidencialidad no es sólo obligación de los médicos, sino también de otros profesionales sanitarios (enfermeros/ as, fisioterapeutas, etc.) u otros profesionales (abogados, asistentes sociales, etc.). – Secreto. Deber de las personas de no revelar el conocimiento de ciertos datos de otras sin su consentimiento o sin habilitación legal. El secreto se sitúa sobre todo en colectivos profesionales que tienen código de deontología y entra dentro del denominado profesionalismo. – Secreto médico. Deber del profesional de la medicina de mantener oculta la intimidad del paciente y de no revelar sus datos confidenciales para fines ajenos a la asistencia sanitaria, mientras el paciente no lo autorice o no e[istan e[igencias suficientemente importantes de bien público, evitación de daño a terceros o imperativo legal. Su correcta aplicación es uno de los valores más apreciados del colectivo médico y que sus profesionales han de tener siempre presente. &RnIiGenciDOiGDG \ VecUeWR médico ,PSRUWDnciD Ge OD cRnIiGenciDOiGDG \ eO secreto médico La guía El buen quehacer del médico (B4M), en su recomendación 10, dice que ‘el médico debe tratar la información de sus pacientes de manera confidencial, respetando siempre el marco legal y ético’. El Código de Deontología Médica (CDM), en su artículo 27.2, refleja de forma concisa, pero clara, la obligación del médico en cuanto D OD FRQILdeQFLDOLdDd \ eO secreto médico: ɁEl secreto comporta para el médico la obligación de mantener la reserYa y la confidencialidad de todo lo que el paciente le haya reYelado y confiado, lo que haya visto y deducido como consecuencia de su trabajo y tenga relación con la salud y la intimidad del paciente, incluyendo el contenido de la historia clínica’. 6u cumplimiento es importante para: Ⱦ 0aQteQer el YíQFulo de FoQIiaQ]a eQtre P«diFos y pacientes. Si no se garantiza a los pacientes su derecho a la confidencialidad, éstos pueden ser reticentes a facilitar en el interrogatorio algunos datos personales e incluso reticentes a la propia asistencia. En la práctica sanitaria actual, los pacientes entienden y comprenden que sus datos pueden ser conocidos por los que cooperen para su correcta atención, pero no es tan evidente su permiso con otros objetivos relacionados con la asistencia (docencia, inYestigación, estudios multicéntricos, etc.), por lo que para su utilización el paciente debe ser previamente informado. Ⱦ 6i el SaFieQte diera autori]aFiµQ a su P«diFo para revelar datos de su historia clínica, el médico debe ser muy prudente en su iQIorPaFiµQ Sara Qo da³ar la FoQIiaQ]a soFial sobre su deber de secreto profesional. Si la sociedad dudara del compromiso de los médicos en salYaguardar la confidencialidad de sus pacientes, éstos acudirían a solicitar asistencia con desconfian]a y probablemente menos dispuestos a dar alguna información que pudiera ser importante y condicionar riesgos para la salud individual y colectiva, es decir, las consecuencias derivadas de una medicina sin confidencialidad pueden llegar a

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