VALORES DEL MÉDICO 2021
(O c¯UcXOR Ge cRnIiGenciDOiGDG La familia y otras personas que quieren y/o cuidan del paciente tienen la comprensible necesidad de conocer la situación en cuanto a la salud de su ser querido. Se entiende por círculo de confidencialidad el grupo de personas a las que el médico puede dar información sobre un paciente sin Yiolar el secreto, definido o acotado por el propio paciente, y sólo éste puede decidir qué personas están incluidas e incluso en qué grado. Es muy habitual que después de una intervención quirúrgica o de una visita a un paciente hospitalizado, la familia pida información sobre su estado de salud, el proceso diagnóstico de la enfermedad o el resultado de una intervención quirúrgica. El médico suele dar esta información basándose en lo que piensa que es una autorización tácita. El hecho, no por ser habitual, quiere decir que sea del todo prudente; lo más correcto sería pedir al paciente con anterioridad a qué familiar o familiares puede dar la información. &RQ DOJXQD IUeFXeQFLD DOJ¼Q SUeVXQWR IDPLOLDU R FXLdDdRU SLde LQIRUPDFLµQ de IRUPD SUeVeQFLDO R SRU WeO«IRQR VREUe SUXeEDV dLDJQµVWLFDV SURQµVWLFR WLePSR SUeYLVLEOe de EDMD ODERUDO eWF deO SDFLeQWe (O P«dLFR deEe DVeJXUDUVe de TXe eO SDFLeQWe KD SeUPLWLdR eVWD LQIRUPDFLµQ 'eEe VeU eVSeFLDOPeQWe eVWULFWR VL OD LQIRUPDFLµQ eV VROLFLWDdD SRU WeO«IRQR X RWURV P«WRdRV QR SUeVeQFLDOeV +D\ TXe WeQeU SUeVeQWe TXe D YeFeV eVWD LQIRUPDFLµQ SXede FRQdLFLRQDU XQ SeUMXLFLR SDUD eO SDFLeQWe 8Q VLJQR LPSO¯FLWR de OD DXWRUL]DFLµQ deO SDFLeQWe eV eO KeFKR de TXe ODV SeUVRQDV Oe KDQ DFRPSD³DdR IUeFXeQWePeQWe eQ VX DVLVWeQFLD SRU OR TXe Ve DVXPe TXe VRQ de VX FRQILDQ]D e LQWeJUDQWeV deO F¯UFXOR de FRQILdeQFLDOLdDd 120 En ocasiones son los profesionales sanitarios, los que acceden a datos de salud o a las historias clínicas de compañeros de trabajo, familiares o conocidos, sin el consentimiento del paciente. El profesional sanitario debe rechazar siempre dichas actuaciones (Q RWUDV RFDVLRQeV VRQ ORV SURIeVLRQDOeV VDQLWDULRV ORV TXe SXedeQ DFFedeU SRU FXULRVLdDd X RWUDV PRWLYDFLRQeV LQFOXVR PeQRV FRQIeVDEOeV D dDWRV de VDOXd de FRPSD³eURV de WUDEDMR IDPLOLDUeV R FRQRFLdRV \ QR eV LQIUeFXeQWe DFFedeU D KLVWRULDV FO¯QLFDV D SeWLFLµQ SRU DEXVR de FRQILDQ]D de DPLJRV R IDPLOLDUeV deO P«dLFR TXe Oe SLdeQ LQIRUPDFLµQ VREUe XQ SDFLeQWe VLQ VX FRQVeQWLPLeQWR (V XQD DFWXDFLµQ TXe eO SURIeVLRQDO VDQLWDULR deEe UeFKD]DU LQdLFDQdR TXe eO VeFUeWR P«dLFR eV XQR de ORV YDORUeV IXQdDPeQWDOeV deO P«dLFR . Una situación especial son los pacientes que sólo hablan su lengua y no es la que conoce el médico, por lo que es necesaria la presencia de intérpretes (familiares, menores de edad, mediadores culturales, etc.), que son considerados como Ɂconfidentes necesariosɂ, aunque el médico debe ser muy prudente en el interrogatorio al abordar aspectos que pueden representar un compromiso para el paciente, sobre todo cuando el traductor/a es un familiar, y aún con más sutileza cuando se trata de menores, habitualmente hijos o familiares directos del paciente. El médico puede encontrarse con las llamadas ‘conspiraciones de silencio’, en que los familiares le piden que no informe al paciente de la verdad de su situación cuando ésta es desfavorable. VALORES DEL MÉDICO
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