médico agredido en málaga

Médico agredido en Málaga: “Una paciente me amenazó con esperarme a que saliera de noche y pegarme tres puñaladas por la espalda, no merezco salir con miedo del hospital”

Con motivo del Día Europeo Contra las Agresiones a Médicos y Profesionales Sanitarios, que se celebra el 12 de marzo, Médicos y Pacientes recoge el testimonio anónimo (para preservar y proteger su identidad) de un médico agredido en Málaga. Lleva más de 20 años por “decisión y vocación” en el Servicio de Urgencias de un hospital. “Aunque me tocara la lotería seguiría trabajando de cara al paciente. Me gusta mi trabajo y me gustará siempre”. Tal y como cuenta en su testimonio hace años “una paciente me amenazó con esperarme a que saliera de noche y pegarme tres puñaladas por la espalda. No merezco salir con miedo del hospital”

“Cuando vives una agresión es una situación muy desagradable, muy ingrata, sientes tristeza y te sientes mal. Uno está ahí para trabajar, para ayudar, para ser la cara amiga del paciente que tiene un problema para intentar solventarlo y aunque a veces no podemos solventar los problemas porque tenemos nuestras limitaciones, lo intentamos”, explica el doctor.

Tal y como cuenta, “todos tenemos los mismos problemas que tiene el resto de la población somos padres, somos hijos… Además, entra en juego no solamente tu valía como profesional sino como persona. Cuando te insultan, cuando te amenazan, cuando te agreden y cuando agreden o insultan a un familiar directo tuyo es muy desagradable”.

Para el doctor, esto no es nuevo, sino que viene de lejos.  “Estamos intentando visibilizar este hecho. Hay que educar a la población en lo que está sucediendo y también recordar el carácter punitivo”, señala.

Aunque el proceso es incómodo, el colegio de médicos te lo facilita mucho. “Tenemos un teléfono disponible prácticamente las 24 horas del día en el que podemos contactar con el abogado de turno y ya nos hace las recomendaciones. Con la policía y el magistrado también bien”, afirma.

El problema según apunta es tener que gastar tiempo personal en tener que ir acudir al jugado cuando sales cansado de trabajar. “En mi caso yo estaba en una guardia de 24 horas trabajé de forma completa a pesar del hecho y me tomé una tila y me relajé un poco. Entendía que tenía que seguir trabajando a pesar de que no me encontraba bien. Tienes un problema en tu puesto de trabajo sumado a tus problemas personales. Mi madre estaba ingresada muy grave en otro hospital y acabó falleciendo al tiempo. Eso se me queda aquí dentro”, relata.

A pesar de todo ello anima a sus compañeros que se encuentren en la misma situación a denunciar. “Tolerancia cero a la agresión física, verbal y al mal comportamiento. Hay que educar a la población, hay que hacerles entender que somos profesionales que los cuidamos y que trabajamos de cara a ellos y son el centro de nuestra atención. Hay que retomar un poco la educación del paciente y a pesar de que por suerte son solo una minoría”, añade.

Tal y como cuenta, lleva trabajando en los Servicios de Urgencias aproximadamente algo más de 20 años “y en estos años, he podido ver a muchos pacientes. Hemos vivido una agresión por año”.

La amenaza más dolorosa que recuerda fue hace años: “Una paciente descontenta con mi atención me dijo que me buscaría por la noche y me pegaría tres puñaladas por la espalda. Lo puse en notificación y fui al juzgado. Cuando salí a las 22.00 no merezco salir con miedo del hospital mirándome la espalda”.

Con mucha vocación asegura que le encanta su trabajo. “Aunque me tocara la lotería seguiría trabajando de cara al paciente porque me gusta lo que hago. Trabajo aquí por decisión y vocación”, cuenta.

“El colegio de médicos está haciendo mucho para visibilizar esta problemática y está implementando herramientas y estrategias para que los compañeros tengamos acceso al asesoramiento jurídico. Es un proceso muy bueno que hay que darle visibilidad al resto de los compañeros. El problema es que algunos que desconocen de este servicio y de esta herramienta. Hay gente que dice que no les merece la pena perder una mañana o una tarde en ir a un juzgado. No podemos hacer la técnica de la cabeza de avestruz. Estamos equivocados. Hay que denunciar no somos el centro de su frustración”, asegura.

Aunque a veces vienen con problemas de la propia emergencia otras de carácter administrativo por la gestión, “entre todos los profesionales, los pacientes y sus familiares tenemos que ser sensatos y limitar estas problemáticas. Necesitamos, educación y sensibilizar el problema. Tolerancia cero ante cualquier tipo de agresión”, concluye.